miércoles, 27 de junio de 2018

Hipótesis sobre el caso de Bella en el Olmo de las Brujas



Bella en el Olmo de las Brujas

Determinados casos parecen envueltos por un velo de sombras y enigmas que permanecen enraizados como misterios indescifrables. A lo largo de la historia se supo de muertes inexplicables, asesinatos nunca resueltos que atrapan la imaginación de las personas y resisten a las más intensas investigaciones. Este caso de homicidio jamás resuelto se vio acompañado por rumores sobre brujería, espionaje y toda clase de rarezas destinadas a nunca encajar como la solución.

Bella en el Olmo de las Brujas

Bella en el olmo de las brujas, es la triste historia de una mujer desconocida que parece haber surgido de la nada cuyo cuerpo sin vida fue descubierto en condiciones extrañas,  en el interior de un árbol en las profundidades de un bosque con fama de embrujado  en Inglaterra. Los hechos se desarrollaron en épocas de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo entero aguantaba la respiración temerosa de su destino.

La Historia del cadáver hallado en el olmo

Esta misteriosa historia real comienza con 4 chicos de entre 12 y 15 años, llamados Fred, Thomas, Robert y Bon . Era el 18 de abril de 1943 cuando este un grupo de  adolescentes se toparon con una aterradora escena en el  interior del Bosque Hagley, en la zona rural de Worcestershire en el  interior de Inglaterra.
Los chicos se encontraban en la cacería de conejos cuando cruzaron una cerca que de una propiedad privada, estaban nerviosos, porque sabían que  no debían  ingresar en aquella zona. Por si fuera poco, ese día particular según cuentan las crónicas de la época estaba nublado, frío y silencioso. A los jóvenes les llamó la atención un gran olmo de apariencia siniestra y espectral, un árbol de ramas secas y retorcidas con grandes brazos frondosos, se trataba de un árbol bastante conocido en la región al que los locales habían apodado Wych Elm (Olmo de las brujas), aunque nadie sabía los motivos.
El bosque tenía fama de ser un sitio solitario, estaba rodeado por toda clase de rumores sobre brujas, maldiciones y hadas malignas que habitaban en el interior. Desde la Edad Media, este lugar sirvió como fuente de inspiración para toda clase de supersticiones e historias paranormales. Cuando la noche caía, los viejos árboles se cubrían de sombras y adquirían una apariencia  siniestra.  Se creía que el espíritu de una bruja podía ser encerrado con existo dentro del hueco un árbol en este bosque embrujado donde antiguamente se habían realizado sacrificios.
La historia de este lugar empeoraría  todavía  más el día que los adolescentes tropezaron con algo impactante que se convertiría en un gran misterio debatido hasta  el día de hoy. Los jóvenes empezaron a desafiarse para ver quién era el primero en tocar el tronco. El mayor de los todos aceptó el reto y se acercó con cautela atravesando un suelo repleto de raíces expuestas y vegetación pequeña.
A medida que se acercaba al olmo,  vislumbró el espacio hueco en el centro del árbol que muchas personas afirmaban que se trataba de una puerta al infierno, recordemos que a lo largo de la historia, las diferentes culturas han elaborado sus propias versiones del infierno y, paralelo a esto, también han surgido las leyendas sobre supuestos lugares que funcionan como portales de intercambio entre la Tierra y el mundo de los demonios. Toda esta riqueza de creencias populares ha contribuido a que algunos de los sitios más insólitos alrededor del mundo sean considerados como “portales al infierno” hasta nuestros días.
 Regresando a los jóvenes, el mayor de ellos que se atrevió acercarse al olmo notó un brillo que emanaba del interior y cuando la curiosidad pudo más que el miedo extendió la mano para tomarlo. Totalmente horrorizado, supo que había tomado un cráneo humano, resultaba evidente que el cadáver había sido cuidadosamente dispuesto en aquel espacio.
El joven reaccionó con un grito, momento en que los demás acudieron a observar por cuenta propia. Una vez que el terror se apoderó de todos, decidieron emprender la huida y no contar a nadie sobre aquel descubrimiento macabro.
El secreto era una carga demasiada pesada para unos niños y uno de ellos acabó por contarles todo a sus padres. Ellos llamaron a la Policía, y pronto un grupo de agentes y de vecinos voluntarios rastrillaba el bosque. Dentro del olmo encontraron la calavera y el resto del cuerpo, a excepción de una mano que apareció a bastante distancia del árbol.
Las características del hallazgo alimentaron hipótesis acerca de un ritual pagano. El cuerpo estaba tan encastrado dentro del árbol que tuvieron que llamar a un leñador para poder removerlo.
Hay historias de reuniones de brujas y hechiceros en ese bosque desde la década de 1940. Ese árbol era el sitio ideal para esconder un cadáver
Cuando los detectives inspeccionaron la escena, encontraron la osamenta intacta en el mismo lugar donde la habían descubierto los jóvenes. Encontraron también restos de un vestido sencillo, zapatos con suela de caucho, un anillo de oro en la mano izquierda y un chaleco tejido sobre los hombros. Al interior de la boca encontraron un pequeño cilindro con un trozo de tela amarillo enredado y depositado cuidadosamente en ese lugar.
Lo único que faltaba era la mano derecha, y se encontró evidencia de que había sido cercenada con una sierra. El asesino se había llevado la mano del cadáver. Los investigadores también descubrieron restos de cinco velas que fueron colocadas y consumidas por completo en el interior del árbol. No encontraron motivo o indicio alguno de porque el cuerpo había sido dispuesto en ese lugar, pero la ausencia de la mano y las velas apuntaban a un asesinato ritual.
En el laboratorio forense, el profesor James Webster llevó a cabo un primer análisis. Determinó que los huesos pertenecían a una mujer de aproximadamente 35 años de edad que poseía una estructura dental irregular, había concebido al menos una vez en la vida y su muerte se había suscitado aproximadamente año y medio antes.
Dado que no se encontraron signos evidentes de trauma en los huesos, aparentemente había muerto asfixiada por aquel trozo de tela que habían puesto en su boca. Además, su cadáver había sido dispuesto al interior del Olmo de las brujas poco después de su muerte o mientras agonizaba. No encontraron ninguna otra evidencia y la mujer permaneció  desconocida.





Los análisis forenses no pudieron precisar la identidad de la difunta, pero sí determinaron que era una mujer de mediana edad, de contextura pequeña, cabellos negros, dientes irregulares, y que había dado a luz al menos una vez. Dadas las dimensiones del tronco del Olmo, el forense dedujo que fue colocada allí cuando aún estaba caliente, ya que el rigor mortis posterior hubiese imposibilitado la tarea. Eso permitía afirmar que la mujer había sido introducida en su sepulcro vegetal recién muerta o quizás todavía con vida.
También pudieron comprobar que los pies habían sido metidos primero, algo que difícilmente podría haber hecho una sola persona. Llegados a ese punto, la investigación no pudo seguir adelante,  el cuerpo sencillamente desapareció, al igual que todos los registros. ¿Qué sucedió con los archivos del laboratorio? Esa es una pregunta interesante. No sabemos qué pasó, dónde están los registros o cualquier otra propiedad del laboratorio sobre el caso en la actualidad, ni la Oficina de Registro Nacional, ni la Universidad de Birmingham tienen los archivos forenses o el cuerpo, ni registros de haberlos recibido alguna vez: todo simplemente desapareció.
Joyce M. Colley, autora del libro "Bella, un asesinato sin resolución", que trata acerca del caso, está convencida de que hubo un intento deliberado de despistar a cualquier persona que intentara indagar sobre lo ocurrido.
"¡Y de qué forma fue encubierto! Me gustaría saber por qué. Cuando se pide información, ver el esqueleto o se pregunta algo, siempre se acaba chocando con una pared", se queja en declaraciones al mencionado medio.
Coley recuerda que en su momento, la Policía revisó inútilmente miles de registros en procura de identificar el cadáver. Incluso maneja el dato, aunque reconoce que podría no ser fidedigno  de que llegó a circular un identikit donde se presentaba a una mujer de pollera marrón, enagua verde, buzo estampado y una alianza barata.
Sin cuerpo, sin registros ¿Cómo supieron que se llamaba Bella? En realidad no está demostrado que ese fuera el nombre, pero fue bautizada así por causa de ciertos hechos ocurridos después del hallazgo del cadáver.
Fue cerca de dieciocho meses después del descubrimiento. Comenzaron a aparecer pintadas que preguntaban, con enormes letras '¿Quién puso a Bella en el Olmo?' Daba la impresión de que alguien sabía algo sobre el crimen, y se comenzó a buscar entre los reportes de personas desaparecidas para ver si había alguna Bella, Anabella o Isabella. El nombre surgió de ahí", cuenta la escritora.
La difunta había sido bautizada para la posteridad, si bien nunca se confirmó que tal nombre fuese el verdadero. La policía no logró resolver el caso. Jamás identificaron a la mujer ni al autor de los graffitis. Los muchachos que descubrieron por accidente el cuerpo no quisieron volver al lugar de los hechos. El tenebroso olmo del hallazgo se secó e incluso el esqueleto de la presunta ‘Bella’ tiene actualmente paradero desconocido.



Aproximadamente 2 años después del hallazgo, la única pista que recibió la policía fue una denuncia en forma de carta. El hombre que la escribió aseguraba haber trabajado en una fábrica que se encontraba en el Bosque Hagley en la misma época en que murió la mujer. De acuerdo con el testimonio, escuchó unos gritos y corrió para ver que sucedía.
En el camino se encontró con otro hombre que aseguró haber escuchado lo mismo. En esa ocasión, llamaron a la policía para que determinara el origen de los gritos pero no encontraron nada. Respecto a este hombre misterioso, si es que realmente existió, jamás se supo nada.
El torrente de personas desaparecidas que se generó con la guerra frustró aún más la investigación. La limitada tecnología disponible en esa época y el hecho de que comunidades enteras simplemente iban de un lugar a otro, hicieron de este caso algo imposible de resolver.
Algunas de estas publicaciones aseguraban que sectas Druidas habían resurgido en el medio del bosque y que la muerte de la mujer formaba parte de un extraño ritual. Mientras tanto, otros apuntaban que el crimen había sido cometido por un ente sobrenatural que habitaba en las profundidades del bosque: un demonio, un muerto viviente, una maldición.
Toda clase de teorías surgieron aquí y allá. Tal vez la más aterradora (y menos viable) fue propuesta por una profesora del Kings College de Londres, una eminente antropóloga llamada Margareth Murray que había ganado popularidad por su trabajo en la investigación sobre cultos de hechicería en Europa occidental.
La profesora Murray estaba totalmente convencida de que “Bella” fue víctima de una conspiración encabezada por miembros de un culto de magia negra que la habían sacrificado en un ritual. En una polémica entrevista que ofreció a un periódico de Londres, aseguró que su mano había sido cercenada para que los ocultistas pudieran construir un poderoso artefacto místico conocido como Mano de la Gloria.
 La Mano de la Gloria o la Mano del Muerto. Se trata de uno los hechizos negros más temibles, heredado por la magia goética del medioevo, muy recurrido durante la Edad Media y el Renacimiento. La Mano de la Gloria era una herramienta poderosa que dejaba estupefactos e inmóviles a todos aquellos que la presenciaban, simplemente quedaban paralizados. Se trata de una mano humana momificada usada por los nigromantes para anestesiar a los residentes de determinado lugar, de esta forma el hechicero puede hacer lo que le venga en gana con la residencia. Se dice que fue originalmente concebida por ladrones que se adentraron en el mundo de las artes negras. Este hechizo era recurrido tanto para atacar a personas comunes, como para atacar a otros hechiceros. La creación de la Mano de la Gloria implica llevar a cabo un ritual horrible.
La profesora Margaret Murray presentó una teoría sobre la víctima: Bella sería una derivación de Belladona, la planta asociada a la brujería, al igual que el olmo escocés (witch elm) donde fue encontrada. La mano cortada sería parte de un ritual.




La teoría de la espía nazi.

Otra polémica teoría que surgió en años posteriores tenía que ver con una carta enviada al periodista Wilfred Byford-Jones, del periódico Wolverhampton Express and Star, en el año de 1953. Fue escrita por un personaje que firmó con el nombre de Anna Claverley, asegurando que tenía información fidedigna sobre la identidad de la mujer y los motivos de su muerte.
De acuerdo con esta carta, Bella era una espía de Alemania que fue enviada a la región en 1940 con la misión de inspeccionar el terreno y preparar un despliegue de paracaidistas. Se había hecho pasar como integrante de un circo ambulante, utilizando un personaje de inmigrante como fachada.
Eventualmente se supo la verdadera identidad de “Anna Claverley”, cuyo nombre real era Uma Mossop, inmigrante holandesa cuyo primo había sido acusado de espionaje en tiempos de guerra. Durante el interrogatorio, aseguró que su primo había asesinado a Bella para impedir que revelara la identidad de los espías.



La versión de un posible culpable

Jack Mossop, quien durante la guerra trabajaba en una fábrica de municiones. Según anécdotas de familiares, él estaba involucrado de algún modo en el asesinato de la mujer cuyo cuerpo se encontró en el olmo de Hagley Wood". En su confesión Mossop dice haberse encontrado en un pub con el misterioso holandés, que se llamaba Van Ralt, y quien estaba discutiendo con una mujer también holandesa. Según su relato, la mujer se desmayó y ellos la llevaron al bosque y la colocaron dentro del árbol. Van Ralt le dijo que volverían a buscarla al día siguiente, y Mossop sostuvo en su confesión familiar que la mujer estaba viva cuando la dejaron.
Uma su esposa afirmaba que por aquellos tiempos su marido comenzó a tener pesadillas recurrentes acerca de una calavera, un árbol y una mujer que lo confrontaba. Al parecer los hechos lo trastornaron profundamente, ya que apenas un año después murió en un hospital para enfermos mentales. Tenía 29 años. Con esta nueva información, la Policía intento dar con el tal Van Ralt, pero las pesquisas no tuvieron éxito y el caso fue cerrado rápidamente una vez más.
Rascando hasta el fondo en los archivos policiales, pudo hallarse una breve y al parecer olvidada declaración, fechada el  7 de abril de 1944.
Según el documento, un detective informó a su superior que una prostituta de Birmingham le había contado que una mujer llamada Bella, que también era meretriz y trabajaba en la misma calle que ella, había desaparecido tres años antes.
La identidad de la mujer aún se desconoce: durante la II Guerra Mundial, los archivos de desaparecidos de la zona estaban repletos, lo que entorpeció la investigación. También se desconoce dónde se encuentra actualmente el esqueleto de la mujer.
Con el paso de los años fueron apareciendo otras teorías sobre la identidad de la víctima: una gitana muerta durante un ritual, una empleada recién llegada a una taberna que fue asesinada por un cliente, una mujer que simplemente se ocultaba en el bosque buscando protección contra los bombardeos y terminó en manos de un asesino.
Y aunque surgieron muchas explicaciones, ninguna encajó perfectamente en los acontecimientos por lo que el caso fue nuevamente olvidado. Todo se redujo a simples especulaciones.
La última vuelta de tuerca en la historia de Bella tuvo lugar en 2009, año en que las autoridades solicitaron la exhumación de los restos para que las piezas dentales fueran examinadas por un grupo de dentistas forenses. Pretendían hacer una comparación de los dientes y extraer material de ADN para el análisis. Cuando retiraron la tierra de la sepultura, los médicos se quedaron mudos, el cuerpo había desaparecido. Al interior del ataúd no encontraron más que rocas y un artículo siniestro: los huesos de un pájaro que no pudo llegar hasta ese lugar sino por obra de alguien que excavó y desapareció con los restos de Bella.
Cualquier tipo de análisis moderno se vio imposibilitado ante la ausencia de ADN. En esa época, empezaron a surgir rumores de que la policía había recibido un extraño sobre anónimo que contenía un trozo de tela amarilla enredado cuidadosamente en un cilindro. La policía jamás confirmó o negó esta información.
En la historia de Inglaterra, el misterio de Bella resalta como uno de los más enigmáticos. Actualmente, la policía no sabe mucho más de lo pudo investigar en la fecha que se descubrió el cuerpo. Quién y porqué la mató son preguntas que probablemente jamás obtengan respuestas, y mejor ni hablar sobre la identidad de la mujer, o de la persona que escribió los mensajes.
Según el documento, un detective informó a su superior que una prostituta de Birmingham le había contado que una mujer llamada Bella, que también era meretriz y trabajaba en la misma calle que ella, había desaparecido tres años antes.
La identidad de la mujer aún se desconoce: durante la II Guerra Mundial, los archivos de desaparecidos de la zona estaban repletos, lo que entorpeció la investigación. También se desconoce dónde se encuentra actualmente el esqueleto de la mujer.

¿Espía, bruja, prostituta? Hasta ahora nadie ha sabido decir a ciencia cierta quién era Bella, o quién la metió en el olmo. ¿Quién puso a Bella en el olmo?” una pregunta que lleva más de 70 años sin respuesta. Bella en el olmo, es Un macabro caso que  la Policía británica no pudo resolver hace más de 70 años, que continúa intrigando y generando hipótesis.




martes, 19 de junio de 2018

Las hipótesis sobre la muerte de Edgar Allan Poe


"Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de soledad, mofa de las cosas de este mundo", dejó escrito Edgar Allan Poe (1809-1849)

Edgar Allan Poe  (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809-Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849)  
La vida de Poe fue en muchos momentos tan estremecedora como los cuentos de terror que escribió. Siempre quiso ser poeta, pero las necesidades económicas lo empujaron a dedicarse a la prosa. Su vida fue infeliz por la pobreza y las depresiones, que combatía con láudano y alcohol.


La vida de Edgar Allan Poe es llamativa en muchos aspectos. Pero Más llamativa fue su muerte, a la temprana edad de 40 años, y en muy extrañas circunstancias.
Edgar Allan Poe murió el 7 de octubre de 1849, y su muerte sigue siendo un misterio.
Se han emitido diversas hipótesis y más de ocho estudios médicos serios para explicar la muerte de Poe. La mayoría de estas hipótesis tienen que ver con su personalidad y su voluntaria cercanía a temas espectrales o detectivescos. “Quizás es adecuado que ya que él inventó el género de detectives”, apunta Chris Semtner, curador del Poe Museum en Richmond, “nos dejó con un verdadero misterio de la vida real”. Lo único que sabemos de su muerte es la siguiente extraña historia:
El 3 de octubre de 1849, Joseph W. Walker caminaba hacia el Gunner’s Hall en Baltimore, un bar efervescente de actividad nocturna y frente a la Ryan's Tavern ("Taberna de Ryan"), también llamada Gunner's Hall ("Salón del artillero"). Era día de elecciones. Cuando Walker llegó a su destino, encontró a un hombre delirante y vestido en harapos de segunda mano tirado en la calle. El hombre estaba semiconsciente e incapaz de moverse, pero mientras Walker se acercó, descubrió algo inesperado: el hombre era Edgar Allan Poe. Walker, preocupado por la salud del poeta, le preguntó si conocía a alguien en Baltimore y Poe le dio el nombre de Joseph E. Snodgrass, un editor de revistas con algo de conocimiento médico. Inmediatamente, Walker le escribió un telegrama a Snodgrass pidiendo ayuda.
Estimado señor - Hay un caballero, más bien mal vestido, en el 4º distrito de Ryan, que se hace llamar Edgar A. Poe, y que aparenta estar muy angustiado, dice ser conocido de usted, y le aseguro, está necesitado de ayuda inmediata.
Tras leer la carta, Snodgrass se apresuró en llegar a la taberna, cruzando la ciudad bajo la lluvia otoñal de octubre. Posteriormente declaró que la carta decía que Poe se encontraba «en un estado de intoxicación bestial», pero no es cierto ya que el original dice afligido. En su declaración, Snodgrass describió el estado de Poe como repulsivo, con su pelo despeinado, demacrado, su cara sin lavar y ojos vacíos y sin brillo. Su ropa consistía en una camisa sucia sin chaleco y zapatos sin lustrar, estaba gastada, y no era de su talla. Posteriormente, Snodgrass decidió llevarlo al hospital de la Universidad Washington, donde fue atendido y tratado por el médico de guardia, el Dr. John Joseph Moran. Moran cuidó de Poe en el hospital de la Universidad Washington, en Broadway y calle Fayette. Viendo que era un caballero, lo alojó en una habitación cercana a sus aposentos, y su esposa, Mary solía visitarlo,  Moran declaró que las palabras finales de Poe fueron: Señor, salva mi pobre alma
Ya que Poe no tuvo visitas, Moran fue probablemente la última persona que lo vio en esos días. Aun así, su credibilidad ha sido cuestionada repetidamente, además de ser considerada en su conjunto como no creíble. Las declaraciones de Moran incluso cambian las fechas. En diferentes puntos, afirmó que Poe fue llevado al hospital el 3 de octubre a las 5 p.m., el 6 de octubre a las 9 a.m., o el 7 de octubre (el día que murió) a las «10 en punto de la tarde». Para cada una de las declaraciones publicadas, afirmaba tener los registros del hospital como referencia. ​ Una búsqueda de dichos registros, realizada un siglo más tarde, que buscaba específicamente un certificado de defunción oficial, no logró encontrar nada. Algunos críticos atribuyen las inconsistencias y errores de Moran a un lapso de memoria, a un inocente deseo de idealizar, e incluso a senilidad. Contaba con 65 años a la fecha de escritura y publicación de su última declaración, en 1885.
Poe murió 6 días después de que Walker lo encontrara, con un certificado de muerte que sólo aclara que falleció a causa de hinchazón de cerebro, y su muerte es digna de cualquier página de sus propias obras. Algunas teorías creen que La trágica muerte de Virginia Clemm, prima y esposa de Poe, muerta el 30 de enero de 1847 de tuberculosis. Dejo a Poe sumergido en la depresión y el alcohol, pero la muerte del poeta es todo un misterios, Hoy en día, se han perdido todos los registros y documentos médicos, incluyendo el acta de defunción de Poe, si es que alguna vez existieron. La causa precisa de la muerte de Poe todavía es discutida, pero existen varias teorías.  Estas son las hipótesis de su muerte:
La caracterización de Poe como alcohólico incontrolable todavía se encuentra en disputa. Su compañero de bebidas, Thomas Mayne Reid, admitió que ambos se enfrascaban en salvajes "correrías", pero que Poe nunca iba más allá del inocente júbilo al que todos nos damos el gusto... Mientras que puedo reconocer esto como una de sus fallas, puedo decir sinceramente que no era habitual.  Algunos creen que Poe era extremadamente sensible al alcohol y que se ponía ebrio tras beber una simple copa de vino. Sólo bebía durante períodos difíciles de su vida, y a veces pasaba varios meses seguidos sin alcohol. ​ Lo que añadió mayor confusión a su muerte. William Glenn, quien supervisaba el compromiso de Poe, años después dijo que la comunidad de templanza que no tenía razones para creer que había violado su promesa durante su estancia en Richmond.
Las sugerencias acerca de una sobredosis de drogas también fueron refutadas.
Ya que Poe fue encontrado en un día de elección, se ha sugerido a menudo desde 1872 ​ que fue utilizado con ese motivo. Se trataba de una estafa mediante la cual las víctimas eran secuestradas, emborrachadas y usadas como peones para votar por un mismo partido político en múltiples lugares. Ésta ha sido la explicación común de la muerte de Poe en la mayoría de sus biografías durante décadas, ​ a pesar de que su estatus en Baltimore lo hubiese hecho demasiado reconocible como para que el timo funcionase.  Más recientemente, se ha presentado una evidencia creíble de que su muerte fue causada por la rabia  aunque no presentaba ninguna mordedura.
Muerte por Golpes
Poe fue linchado por unos rufianes que estaban vengando a una mujer presuntamente lastimada emocionalmente por él. Otras hipótesis dicen que Poe, incapaz de manejar el licor (como es bien sabido), tomó demasiado y salió a las calles solo a deambular, donde unos rufianes lo asaltaron y lo dejaron inconsciente en la calle.
Monóxido de carbono
El investigador Albert Donnay argumentó en 1999 que la muerte de Poe fue el resultado de un envenenamiento con monóxido de carbono, del gas de carbón que se usaba para iluminar interiores en el siglo XIX. Sin embrago, las pruebas de laboratorio fueron inconclusas y la teoría de Donnay fue desacreditada.
  Envenenamiento por metales pesados
Las pruebas de laboratorio, no obstante, sí revelaron niveles de metales pesados en la sangre de Poe. Sus niveles de mercurio eran elevados como resultado de una epidemia de cólera a la que estuvo expuesto en julio del 49, durante la cual su doctor prescribía cloruro de mercurio.
Tumor cerebral
Una de las teorías más recientes acerca de la muerte de Poe sugiere que el autor sucumbió a un tumor cerebral, el cual influenció su comportamiento antes de su muerte. Una de las veces que  los restos de Poe fueron exhumados (porque lo enterraron varias veces), uno de los médicos notó algo extraño en el cráneo del escritor: una masa moviéndose dentro. Los periódicos del momento sugerían que el absceso era el cerebro de Poe, encogido pero intacto después de casi tres décadas bajo la tierra.
Hoy sabemos que no pudo ser  el cerebro de Poe, que es una de las primeras partes del cuerpo en descomponerse. Pero forenses patólogos creen que pudo haber sido un tumor cerebral, ya que pueden llegar a calcificarse después de la muerte.

El cottage donde murió Virginia y Poe pasó sus últimos meses recluido.


se ha sugerido que la muerte de Poe fue el resultado de suicidio relacionado con la depresión. En 1848 casi muere de una sobredosis de láudano, que en ese entonces estaba disponible como sedante y analgésico. A pesar de no saberse con seguridad si realmente fue un intento de suicidio o sólo un error de cálculo por parte de Poe, es claro que eso no fue lo que llevó a su muerte un año más tarde.

Virginia Poe


Otros muchos biógrafos han tocado el tema y llegado a diferentes conclusiones, que varían desde la aserción de Jeffrey Meyers de que fue por hipoglucemia, hasta la teoría de John Evangelist Walsh de una conspiración para asesinarlo.


El funeral de Poe se celebró el lunes 8 de octubre de 1849, a las 4 de la tarde. ​ Fue una ceremonia sencilla a la que asistieron pocas personas. Henry Herring, el tío político de Edgar, proveyó un simple ataúd de caoba, y un primo, Neilson Poe, el coche fúnebre. La esposa de Moran aportó el sudario. El funeral fue presidido por el reverendo W. T. D. Clemm, primo de Virginia, esposa de Poe. También asistieron el Dr. Snodgrass, abogado de Baltimore y antiguo compañero de la Universidad de Virginia; Collins Lee, el primer primo de Poe; Elizabeth Herring y su esposo; y Joseph Clarke, un antiguo compañero de escuela. La ceremonia entera duró sólo tres minutos. La tarde era fría y húmeda. ​ El reverendo decidió que no valía la pena pronunciar un sermón debido a la poca concurrencia. ​ Poe fue enterrado en un ataúd barato al que le faltaban las manijas. Tenía una placa e iba forrado de trapo, con un almohadón para su cabeza
En cuanto a su trabajo literario de 1849, en sus últimos poemas el sentimiento dominante es una intensa melancolía, a veces visionaria: To my mother, Annabel Lee, The Bells, y sus relatos parecen, unos fruto de la desesperación y el derrotismo mundanos (Hop-Frog), y otros simplemente de la aspiración de paz y belleza definitivas: El cottage de Landor (el último).
Poe fue enterrado originalmente, sin lápida alguna, en las proximidades de la esquina trasera de la iglesia, cerca de su abuelo, David Poe, padre. Neilson Poe, primo de Edgar, había comprado una lápida de mármol italiano, pero fue destruida antes de que llegase a la tumba cuando un tren descarriló y chocó contra el depósito donde estaba guardada. Una maestra de las escuelas públicas de Baltimore, aprovechó el renovado interés por la tumba de Poe y solicitó aquí y allá fondos personalmente. Incluso logró que algunos de sus alumnos de elocución hicieran representaciones públicas para recaudar dinero. Numerosas personas de Baltimore y de todos los Estados Unidos contribuyeron;  El costo total del monumento, con el medallón, llegó a poco más de 1.500 dólares.​

El 1 de octubre de 1875, los restos mortales de Poe fueron trasladados a un nuevo lugar cerca del frente de la iglesia. Se ofició una ceremonia en la nueva tumba el 17 de noviembre. ​ ​ Entre los concurrentes estaban Neilson Poe quien pronunció unas palabras, llamando a su primo «uno de los hombres de mejor corazón que han vivido, también Nathan C. Brooks, John Snodgrass, y John Hill Hewitt. A pesar de que varios prominentes poetas fueron invitados a la ceremonia, el único que acudió personalmente fue Walt Whitman. ​ Alfred Tennyson contribuyó con un poema que fue leído durante la ceremonia.


Último daguerrotipo de Edgar Allan Poe realizado en septiembre de 1849, apenas unas semanas antes de morir  .



En el 76º aniversario del nacimiento de Edgar; se construyó el monumento actual. George W. Spence, el hombre que sirvió como acólito en el entierro original de Poe, así también como en su exhumación y reentierro, asistió los ritos que llevaron su cuerpo a descansar junto con Virginia Clemm.


Poe fue enterrado originalmente en la parte trasera del cementerio de Westminster, sin una lápida. La de la imagen marca hoy en día el lugar original.


 monumento  funerario bajo el que está enterrado el cuerpo de Edgar Allan Poe y donde yace desde 1875  y donde también se hallan los restos de su amada Virginia y los de su tía y suegra Mary Poe. 


Las teorías sobre las causas de la muerte de Poe incluyen el suicidio, el asesinato, cólera, rabia, sífilis e incluso haber sido captado por agentes electorales que lo indujeron a beber para hacerlo votar y luego, ya en estado de embriaguez, lo abandonaron a su suerte. Sin embargo, la evidencia respecto a la influencia del alcohol es muy discutida Hoy en día,
los poemas y cuentos de Poe están considerados como grandes obras de la época. La literatura del escritor  está cargada de romanticismo y de tintes góticos. Es considerado el padre de la novela policíaca. Su peso narrativo se centra sobre todo en la descripción de estados oníricos y del subconsciente. En numerosas ocasiones retrataba de alguna forma a personajes oscuros, una especie de fantasmas psicológicos, quizás sus propios fantasmas."A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa" Escribió Poe, quiero pensar que Edgar halló por fin el descanso a su mente atormentada y pudo tomarse una copa con esa muerte a la que tantas veces había convertido en protagonista de sus grandes obras.



Monumento dedicado a Edgar Allan Poe situado frente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Baltimore. A sus pies una placa que reproduce  unos versos inmortales del escritor "Soñando sueños que ningún mortal se atrevió a soñar "











miércoles, 13 de junio de 2018

La desaparición de La Colonia de Roanoke







La Colonia de Roanoke en la isla de Roanoke , actualmente  Carolina del NorteEstados Unidos, fue un intento en el siglo XVI de la reina Isabel I de Inglaterra de establecer un asentamiento inglés permanente en América y uno de los más grandes misterios de EEUU debido a la desaparición de los colonos. Su desaparición dio origen a su sobrenombre de "La colonia perdida". Hasta hoy siguen sin hallarse pruebas definitivas sobre el destino final de los colonos.
el verdadero misterio más popular en la historia de Estados Unidos, el que ha inspirado obras de teatro , y la  temporada 6 de la serie 'American Horror Story', y campañas de excavaciones arqueológicas es el de la Colonia Perdida de Roanoke, un misterio que lleva más de 420 años sin resolverse.
La historia nos lleva a los primeros asentamientos europeos en Norteamérica y a una colonia inglesa fundada en la isla de Roanoke, un lugar donde el agua dulce era difícil de conseguir, y donde los colonos vivían rodeados de un entorno natural completamente nuevo para ellos y dos tribus indígenas con las que las relaciones tampoco eran sencillas.
En 1580 Sir Walter Raleigh, aventurero y explorador, había recibido una concesión de la reina Isabel I de Inglaterra para establecer una colonia en Norteamérica. Inglaterra y España estaban enzarzadas entonces en una pugna por ver quién terminaba dominando aquel continente casi recién descubierto, así que Raleigh no sólo tenía que conseguir colonizar la zona, sino que tenía que aprovechar, de paso, para sabotear las operaciones españolas en la región.
Los británicos, para marcar el territorio, enviaron colonos al Nuevo Mundo. Este primer asentamiento Inglés se hizo sólo de los hombres. No había mujeres o niños. Permanecieron allí durante algún tiempo, pero debido a la falta de condiciones y después de enfrentarse a varios inviernos rigurosos, decidieron regresar a Inglaterra, dejando el sitio. El capitán Francis Drake, que transitaba por el Nuevo Mundo, los llevó en su barco.
Pero los británicos no se dieron por vencidos. El 26 de abril 1587 dos barcos partieron, uno con los colonos y otro repleto de suministros. Esta vez, llevaron a las mujeres y los niños, porque realmente querían establecer una colonia permanente. Entraron y reconstruyeron las casas abandonadas por los antiguos pobladores que ya habían sido tomadas por el bosque.

Raleigh envió a un grupo de 117 colonos, liderado por John White, a fundar un asentamiento en la bahía de Chesapeake, y como estaba cerca de Roanoke, les pidió primero que se acercaran a aquella colonia para comprobar su estado. Cuando llegaron, estaba desierta, y en lugar de continuar viaje, se quedaron allí., pero los anteriores ocupantes europeos del lugar habían estado luchando contra las otras tribus, y éstas no querían allí a los nuevos colonos. Además, no había suficientes fuentes de agua dulce en la isla, y las condiciones de supervivencia iban a ser difíciles. Aún así, en Roanoke llegó a nacer el primer bebé inglés que lo hacía en suelo americano, Virginia Dare. 18 de agosto de 1588,  la nieta del gobernador.
Después de unos días, más precisamente el 27 de agosto de 1588, el gobernador John White regresó a Inglaterra a petición de los colonos, ya que querían que intercediera por la colonia, buscando ayuda y suministros.  La situación llegó a ser tan complicada, que White partió de nuevo hacia Inglaterra, a finales de 1587, para pedir ayuda y refuerzos que pudieran garantizar el éxito de la colonia. Sin embargo, las cosas tampoco serían tan sencillas para él. La guerra anglo-española (entre 1585 y 1604) y malas condiciones meteorológicas retrasaron el envío de esa flota de suministros tres años, y para cuando White logró regresar a Roanoke, se encontró un panorama totalmente inesperado, Allí no había nadie. Ni un alma. Las construcciones, de madera, habían sido desmanteladas, y aunque los hombres de White buscaron a los colonos por todas partes, no fueron capaces de encontrarlos. Sólo descubrieron dos pistas de lo que podría haber pasado con aquel centenar de personas: un poste, en el que alguien había grabado la palabra Croatoan (la tribu india con la que los colonos tenían buena relación), y tres letras, CRO, grabadas en un árbol. Nada más.
John White tenía su propia teoría sobre lo que había pasado con la colonia. El grabado del poste sugería que se había mudado a la isla Croatoan, (hoy conocida como Hatteras), pero no pudo comprobarlo porque se desató una enorme tormenta que impidió que pudiera mandar barcos a la isla. Se marchó de allí sin poder hacerlo. Y se tardaría una década en hacer otro intento por encontrar el nuevo asentamiento, pero Sir Walter Raleigh sólo fue capaz de enviar otra expedición, y el mal tiempo también impidió su búsqueda.
Los españoles, por su parte, buscaban a los colonos de Roanoke porque sabían que Raleigh los utilizaba como base para operaciones de piratería, pero tampoco tuvieron suerte. Así nació la leyenda de la Colonia Perdida.
A lo largo de cuatro siglos ha habido muchas hipótesis sobre el destino de los colonos de Roanoke. Estaba la suposición de que se habían mudado (tal vez a la isla Croatoan), que se habían integrado con la tribu de los croatoan, que los españoles los habían atacado y habían destruido el asentamiento... Y luego, por supuesto, estaban los mitos y las historias de fantasmas, muchas centradas en Virginia Dare. En su caso, la leyendacuenta que creció entre los indios, y que una disputa amorosa entre dos de ellos la transformó en un ciervo blanco, cuyo fantasma aún puede verse en el lugar donde estuvo el fuerte de Roanoke.
Entre 1937 y 1941 se encontraron en la zona una serie de piedras que, teóricamente, habían sido escritas por Eleanor Dare, madre de Virginia, y contaban la historia de los desplazamientos de los colonos y de sus muertes, pero fueron rápidamente desestimadas como falsas. Otros mencionan una creencia de los indios que vivían en la zona, que aseguraban que en la isla había un espíritu que transformaba en piedras y árboles a quienes lo enfadaran. Y hasta hay quien sostiene que a los colonos de Roanoke se los comió una tribu de caníbales.
Pero para rizar más el rizo tenemos que mencionar la teoría de que Croatoan, la palabra grabada en el poste por los colonos, no se refería a los indígenas, sino a una entidad demoníaca que se supone que fue mencionada por Edgar Allan Poe en su lecho de muerte, que estaba escrita en el diario de la aviadora Amelia Earhart después de su desaparición y que apareció también grabada en la cama donde el escritor Ambrose Bierce durmió antes de desaparecer en México, en 1913. 
El misterio de un grupo de más de cien personas que desaparece sin dejar ni rastro es demasiado goloso para no investigarlo, y más cuando está entroncado con los relatos fundacionales de un país como Estados Unidos. Ha habido varios proyectos, tanto científicos como de aficionados, para intentar resolverlo, y el año pasado aparecieron varios hallazgos arqueológicos que parecen apuntar a que la teoría más extendida, ya durante el siglo XVII, sobre el destino de los colonos puede ser la correcta.
Excavaciones en la isla de Hatteras, lideradas por la Universidad de Bristol, y en otro lugar, ya en Carolina del Norte, impulsadas por la First Colony Foundation, parecen haber encontrado artefactos europeos mezclados con otros indígenas, lo que confirmaría que los colonos de Roanoke abandonaron la isla y se trasladaron a otros lugares, integrándose, probablemente, con las tribus indias de la zona. Los descubrimientos no son concluyentes, sobre todo por la dificultad para datar los artefactos, pero son una pista.
Además, se sabe que, a finales de la década de 1580, la región sufrió una de las peores sequías en 800 años, que unida a los enfrentamientos con algunos de los indígenas de la isla, pudo forzar a los colonos a buscar otro asentamiento con mejores condiciones para la supervivencia. Otra posibilidad es la de que los colonos simplemente se cansaran de esperar e intentaran volver a Inglaterra por sus propios medios y que perecieran en el intento. Cuando el gobernador White se marchó en 1587 les dejó a los colonos  algunas pequeñas embarcaciones para que exploraran la costa o para ayudar en el traslado de la colonia al continente. No son hipótesis tan atrayentes y terroríficas como el ataque de una tribu de caníbales.

La palabra Croatoan

La extraña desaparición y la palabra Croatoan dieron origen a muchas, muchas leyendas. En el imaginario norte americano, ellos fueron secuestrados o abducidos por alguna cosa que sin duda sería algo maligno. Durante el tiempo que permanecieron en el lugar (antes de la partida de John White), dice en el libro que comprende parte de la transcripción de White escrito por Richard Hakluyt, que oyeron muchas cosas extrañas durante la noche, voces, gritos y seres parecían acechar a la colonia desde la oscuridad. Algunos extractos de los diarios cuentan historias, como mínimo, fantásticas sobre periodos en los que tenían que ser reunidos en una habitación de sus casas rezando para que “eso” se fuera y los dejara en paz. Es probable que en estos relatos se haya basado la historia de la película “Desaparición en la calle 7“. En Carolina del Norte esta leyenda aún perdura hasta nuestros días.

Acerca de la palabra CROATOAN, al principio se estructura la hipótesis de que era un sistema de coordenadas utilizado por los colonos de la época, con la siguiente explicación plausible:

1 – Croatoan eran las coordenadas de una isla al sur de Roanoke;
2 – Antes de salir, John White acordó con los colonos que si tuvieran que irse a otro lugar (debido a la escasez de alimentos o cualquier otra razón), debían dejar el nombre de este lugar en un árbol. Si la salida se producía en medio de un peligro, debían firmar una cruz al lado del nombre del destino.
CRO significaría que se habrían cambiado a 50 millas de distancia. ¿Pero qué significaba el resto de la palabra? Luego vino otra hipótesis, más oscura. Croatoan fue el nombre dado a uno de los demonios indígenas más temidos. Habla de que los nativos ni siquiera se acercaban al lugar de construcción de la colonia por temor a la entidad. Croatoan, el demonio, es muy parecido la gente de las Sombras. Vivía en la oscuridad, acechando a los nativos que se acercaban al sitio. Cuando las luces no podían alcanzarlo, secuestraba a todo los que estuvieran entrando en la oscuridad y los llevaba a su reino. La semejanzas entre el comportamiento de la gente de las Sombras y Croatoan son muy parecidas, tal vez se trata de un ataque histórico que muestra el origen de estos seres.
Como se mencionó antes, nadie está seguro sobre el destino de la “colonia perdida“. Sin embargo, a menudo es sólo la omisión deliberada de información la que crea un misterio sobrenatural. Muchos creen que esta colonia se dirigió hacia una isla, y que ninguna de las expediciones de John encontró a la colonia. Muchos obviamente creen en la hipótesis de que los extraterrestres secuestraron la colonia, otros acreditan que la responsable por la desaparición fue la gente de la sombras que habitaba en aquel lugar, un sitio que hasta los nativos evitaban pisar, y otros creen que todo esto es un gran tontería que sólo fracasaron en la colonización, inventando esta leyenda para explicar la desaparición de la colonia. Croatoan también es el término que se utiliza para denominar a una tribu de nativos locales de la Isla de Roanoke.