jueves, 26 de marzo de 2020

Juegos Paranormales "Kokkuri-san, la ouija japonesa"


Kokkuri o Kokkuri-san es un juego japonés, muy parecido a la Ouija y al juego de la copa, mediante el cual se invoca a algún espíritu para poder formularle preguntas sobre nuestro futuro.
Surgido en Japón al rededor del año 1884 por unos marineros extranjeros que pararon en el puerto de Shimoda, Kokkuri- san es la ouija del país nipón, creada manualmente y perteneciente a su historia mística y espiritual. Su nombre surge a partir de leer una onomatopeya (kokuri-san) que significa mover la cabeza de un lado a otro; o sea de la misma forma que mueves la cabeza cuando el objeto del tablero se mueve. Es un juego en el cual se invoca a algún espíritu para poder formularle preguntas sobre el futuro. Se menciona que este juego es menos peligroso que la ouija conocida en occidente, debido a que los espíritus que se invocan son propios de la religión sintoísta.

Kokkuri-san es muy popular entre los estudiantes, tanto, que se han producido varios episodios de histeria colectiva debido a este juego. Es muy peligroso jugar a la Ouija, ya que se puede invocar a algún demonio por error, o atraer algún ente maligno que posea a alguno de los participantes. Se dice que entraña menos peligro jugar a Kokkuri-san, ya que en ello se ven envueltos espíritus de la religión sintoísta.

Kokkuri-san es el nombre del espíritu al que se invoca en este juego. Es un espíritu animal, una mezcla entre un zorro, un perro y un mapache. Cada uno de estos animales aporta sus características a Kokkuri-san: como zorro puede ser un buen maestro, pero también un embaucador; como perro es leal y protector; y como mapache, puede ser muy travieso, pero también trae buena suerte. Todo esto es Kokkuri.
Quienes juegan a esto, suelen formular preguntas más o menos banales, pero conviene recordar que hay algunas preguntas cuyas respuestas es mejor no saber.

Cómo jugar a Kokkuri-san: Necesitas al menos dos personas más que también participen, una hoja de papel, un bolígrafo y una moneda.
Coge la hoja de papel (debe estar en blanco) y dibuja una "torii" o puerta tradicional japonesa como esta. No es necesario que te esfuerces mucho; si el símbolo que dibujes tiene esa forma, es suficiente. Dibújala en la parte superior de la hoja, y con tinta roja. A un lado de la torii, escribe "SÍ", y al otro lado, "NO". Debajo de esto, escribe una fila de números, del 0 al 9, y tres filas de letras, de la A, a la Z.
Abre la puerta o una ventana de la habitación en la que vayas a jugar, para que Kokkuri-san pueda pasar. La torii simboliza una entrada a un templo shinto y el espíritu podrá acceder a este mundo a través de ella.
Coloca la moneda sobre la torii. Cada uno debe colocar un dedo sobre la moneda.
Llama al espíritu diciendo estas palabras en voz alta: "Kokkuri-san, Kokkuri-san, si estás aquí, por favor, mueve esta moneda".
Pueden hacerle las preguntas que quieran a Kokkuri-san. Moverá la moneda sobre las letras y los números para responder.
Para terminar el juego, deben pedirle a Kokkuri-san que se marche de esta manera: "Kokkuri-san, Kokkuri-san, por favor, vuelve a casa". La moneda se moverá hacia el "Sí", y después regresará a la torii, donde se quedará quieta.
Cuando esten seguros de que Kokkuri-san se ha marchado, deberán destruir la hoja de papel. Pueden romperla en pedazos o quemarla. Además, tienen que gastar la moneda con la que jugaron, antes de que termine el siguiente día.
La Tablilla
Kokkuri-san es más seguro que la ouija. Sin embargo, es recomendable que no lo juegues, ya que podrías recibir respuestas que no te gusten. Además, recuerda que Kokkuri-san es en parte un espíritu bromista, y podría mentirte.

domingo, 22 de marzo de 2020

Descarga Gratis mi libro "Cuentos de Terror L.C.D" Lucila Castro



Las historias de terror han fascinado tanto a niños como a adultos a lo largo de todas las épocas. "Cuentos De Terror L.C.D", nos lleva de viaje por el mundo de los cuentos clásicos de terror, con paisajes sombríos y aterradores, los protagonistas de estos cuentos son, Zombies, fantasmas, vampiros, hombres lobo, extrañas criaturas, objetos malditos y asesinos... Esta recopilación de cuentos nos demuestra que el terror puede estar en la vida cotidiana. El libro contiene relatos de horror, considerados en el género de Terror/Ficción.
Varios de Los siguientes cuentos publicados en esta recopilación, han sido ganadores de diversos premios a lo largo de los años y seleccionados por diferentes editoriales para formar parte de antologías. El cuento "Eleonora" "Perdón llegue Tarde" "Los tres demonios de Lirio, fueron acreedores de una medalla de plata en narrativa de terror en el año 2010. Cabe aclarar que “Cuentos de terror” es un libro de descarga gratuita, es una selección y recopilación de los cuentos de terror que comencé a escribir desde el año 2000 hasta el 2019, incluye cuentos inéditos y cuentos ya publicados en antologías.
Antologías donde publicaron algunos de los cuentos: “Editorial Dunken” Buenos Aires, Argentina. “Editorial de los cuatro Vientos” Buenos Aires, Argentina. Editorial “Diversidad Literaria” Madrid. España.



Escribir cuentos de terror me recuerda que fui inocente. Aprendí a vivir en las sombras donde sanan las viejas heridas, me reconcilié con los fantasmas del pasado, me alié con mi lado más oscuro, lo mío es el tierno amor por el terror.

L.C.D






Si quieres conocer mi literatura y mi trabajo aquí te dejo enlaces a mis sitios


viernes, 24 de enero de 2020

Cuentos de Terror. El Hostal de la Muerte. L.C.D



El hostal de la muerte

 de: Historias de Halloween. 15 cuentos de terror


  Hacía mucho tiempo que Gabriel Moore andaba con esa incertidumbre que por momentos dominaba sus pensamientos, ¿qué voy hacer con mi vida? era una pregunta que surgía en su mente de tanto en tanto, la mayor parte del día lo ocupaba en limpiar su casona, era un soltero de cuarenta y tres años, vivía solo en aquella vieja mansión, ubicada a escasos metros de la carretera, en la entrada del pueblo de Albees. Gabriel solía pasar varias horas durante la tarde en el bosque, le gustaba pescar en el lago, los sonidos de la naturaleza aliviaban su soledad, no podía quitar de su mente a su querida Eugenia, ella ya no estaba a su lado compartiendo la vida, él se dejaba llevar por la tristeza de haberla perdido.
 Su casa era un antiguo hostal pequeño, el único en la ciudad, tenía ocho habitaciones, una cocina amplia, una gran sala que antaño había cumplido la función de living comedor para los huéspedes, una habitación de descanso donde estaba la biblioteca y varios sillones, el hostal tenía tres baños, un pequeño jardín de invierno que ahora no era más que un lugar seco y sin vida, el jardín del fondo se fundía con el bosque, ya casi nadie pedía habitación, Gabriel no le prestaba atención, lo hartaba la gente, prefería tener siempre el hostal vacío. En épocas pasadas adoraba trabajar al servicio de los huéspedes, y soñaba con seguir los pasos de sus padres, un matrimonio que había durado más de cuarenta años, con Eugenia, su prometida, se encargarían de mantener el hostal funcionando, ese había sido su mayor anhelo, pero ella ya no estaba.
Sus padres se habían comprado la vieja casona para transfórmala en un hotel, un lugar de paso para descansar en familia, ellos solos se encargaban del mantenimiento del lugar, en una época era un pequeño paraíso para los que necesitan descansar antes de seguir viaje por la carretera, muchos se quedan varias noches por la comodidad y la tranquilidad tan inspiradora de la casa hostal “Moore”. A Gabriel poco le interesaba seguir con el trabajo familiar, sus tres últimos clientes eran personas de paso por el pueblo de Albees y por desgracia habían muerto durante su estadía, uno de ellos en un accidente de tránsito un día antes de seguir su viaje, se acercó al pueblo y cuando regresaba al hostal un camión lo envistió, murió al instante, el otro se resbaló mientras se duchaba rompiéndose el cráneo con la canilla y el tercero de un infarto mientras devolvía la llave de su habitación para marcharse.
 Gabriel no tenía grandes aspiraciones con su existencia, para él todos los días eran iguales, monótonos y solitarios, repletos de nada, era movido por sus instintos primitivos, en algún momento había sido feliz, había estado enamorado, pero su novia lo dejó tres días antes de la boda, había planeado seguir con el trabajo de sus padres, tener hijos y una vida plena junto al amor de su vida, pero todos sus sueños y esperanzas ella se los había arrancado cuando su marchó.
 Aquella noche del 31 de octubre todo cambio en su rutina, se aproximaba una tormenta y Gabriel estaba sentado en el jardín fumando un cigarrillo, su perro comenzó a ladrar hacia la oscuridad del bosque, y corrió al escuchar que algo se movía entre en la maleza, Gabriel lo llamó varias veces, pero se perdió en la oscuridad, sólo se escuchaba su ladrido. No lo pensó nada fue sin dudas en busca de su mascota, no quería que le sucediera nada, la lluvia estaba próxima, seguro corría alguna ardilla como de costumbre, se adentró en el bosque, podía escuchar el ladrido, caminó por el sendero a oscura, miró hacia la copa de los árboles, el cielo relampagueaba, la briza traía aroma a tormenta.
 En el medio de la negrura de la noche que lo rodeaba, comenzó a escuchar una voz, al inició distante, era como si musitaran su nombre, pero pronto aumentó y daba la impresión de que se estaba acercando alguien como si el mismo viento lo arrastrara, entre las sombras logró ver la forma de una persona, llevaba puesta una parca negra que se mecía con el viento, Gabriel sintió escalofríos - ¿Quién eres?... ¿Te encuentras perdido? - Le preguntó, su perro comenzó aullar.
-         ¿No me recuerdas? - Le preguntó con una apacible voz femenina.
-         ¡No! - Exclamó, se sentía bastante aturdido, se esforzaba por ver a la mujer, no llegaba a ver su rostro, ella tenía un largo cabello negro y la capucha de su vestimenta la cubría, era de estatura alta e imponente presencia, ¿qué estaba haciendo aquella mujer a orillas del lago en la medianoche? Los relámpagos se agitaron el cielo.
-         Disculpa, debo regresar - Dijo Gabriel y continuó su camino, ella se quedó allí de pie a orillas del lago sin decir nada más, su mascota gruñía observando a la mujer, él lo agarró del collar y regresó a su casa.
Abrió la puerta principal y encendió la luz de la sala, cerró con llave, la lluvia comenzó a caer con fuerza, atravesó la casa encendiendo los veladores y en la cocina prendió la radio, el locutor narraba una leyenda urbana de terror, Halloween no era nada especial para él, no tenía amigos ni familiares cerca, no concurría a fiestas, no era ninguna fecha para celebrar, sintonizó una estación de música, abrió la nevera y buscó lo necesario para hacer un  sándwich, se sentó frente a la ventana, comenzó a comer mirando los arboles agitarse con el viento y la lluvia, en el reflejo del vidrio notó la figura bajo el umbral de la puerta justo detrás de su silla, se sobresaltó y giró, ahí estaba la mujer que se había cruzado en el bosque, intacta no parecía haber caminado bajo la tormenta, trató de enfocar su mirada sobre ella, cuando estaba a punto de descubrir su rostro, la luz sobre ella se apagó, no decía nada, Gabriel no podía ver nada más que una lánguida sombra, preguntó: - ¿Cómo entraste a mi casa? Recuerdo haber puesto llave a la puerta - Su voz estaba temblorosa.
-         Así recibes a tus huéspedes – Dijo la extraña mujer sin moverse.
-         No tienes maletas, no eres un huésped- Dijo Gabriel poniéndose de pie.
La ventana se abrió provocando que el fuerte viento que traía la tormenta meciera la negra vestimenta de la dama, la mujer se movió al ritmo del viento, como si fuera parte de él y se deslizó hacía la sala, por supuesto Gabriel fue tras ella, las luces en la cocina se encendieron solas y las del living se apagaron al pasar ella, se sentó con delicadeza y lentitud en uno de los sillones.
-           Maldita sea, ¿Qué quieres mujer? ¿Quién eres? – Preguntó Gabriel, extrañamente no sentía miedo, otro en su lugar entraría en pánico al verla.
-           No vine a perturbarte por eso tu calma ante mi presencia, si quisiera que sintieras miedo habrías muerto de un ataque cardíaco, ¡Créeme a muchos les ha pasado al ver mi rostro! Llevó un largo tiempo observando tu hostal, esta noche recibirás un huésped que me trajo hasta aquí otra vez, he venido varias veces, tú me llamabas constantemente en las noches en que te sumerges en la tristeza y tu alma llora en silencio, cuando me acercó te arrepientes ¡todo por una mujer que rompió tu corazón humano! -  Dijo ella y cruzó sus piernas bajo su vestimenta.
-         ¿Quién eres? ¿qué quieres de mí? –Preguntó confundido.
-         Eugenia es su nombre, la que rompió tu corazón, ella cruzará esa puerta llena de mentiras para engañarte, aprovechándose una vez más de tu estúpido corazón enamorado, para tu infortunio te darás cuenta que miente, afuera la esperará su amante, Andrés, lo conoces bien fue tu amigo desde la infancia hasta que te quitó a tu prometida, van a envenenarte y robarán lo poco que te queda de valor en este penoso lugar abandonado, las joyas de tu difunta madre – Dijo ella con sorbía.
-         ¿Cómo sabes de Eugenia?... Dime algo mujer, responde mi pregunta, ¿eres la muerte?... ¿vienes por mí? - Preguntó Gabriel atormentado.
-         ¡Sí lo soy! Anqué debo confesarte que prefiero el nombre que me dieron los humanos, “la parca”. No intentes encender la luz porque si no tendré que cortar la electricidad en la casa entera – Dijo al verlo acercarse al interruptor.
-         Te mueves en las sombras, como un espectro, te he visto, ¡sí te recuerdo! la noche que murió mi último huésped, me pareció ver algo por el rabillo del ojo, antes que él cayera al piso por el infarto ¿tú lo mataste? –Preguntó Gabriel intrigado.
-         ¡No! Me ofendes, yo no ando por ahí matando a nadie, el ser humano muere, es lo natural, la vida orgánica se termina, todo ser vivo muere, es la naturaleza, yo soy una y soy millones a la vez, lo que sucede es que has llamado mi atención, este lugar esta maldito, infectado por el demonio de depresión, aislado, aquí los espectros viven libremente, la primera vez que vine fue cuando se suicidó una pareja, justo en la habitación que ahora usas para descansar, en esa misma cama, tu madre los encontró cuando llevaba el desayuno, ellos se cortaron las venas, fue como poesía para mí, sus cuerpos jóvenes ensangrentados y desnudos sobre aquellas sábanas blancas en una noche como esta, una noche de brujas, tú no puedes verlos pero ellos están aquí ahora, es el último recuerdo de su paso por la vida por eso no quieren irse, y ahora en una noche parecida a la primera vez que atravesé esa puerta morirás – Dijo la muerte con su voz apacible y femenina.
-         ¿Por qué me adviertes que moriré esta noche? Te confieso que no me importa demasiado vivir, llevó muchos años aquí, mi única compañía es mi mente y mis recuerdos de Eugenia – Dijo Gabriel con un dejo de tristeza dibujado en su demacrado y pálido rostro.
-         Lo sé, has coqueteado demasiado conmigo, sé que te incentiva el deseo de muerte, esa mujer te dejó vacío, te olvidaste de tus sueños y proyectos, abandonaste por completo a Gabriel, te dejaste vencer a ti mismo,  renunciaste a otras posibilidades, te entregaste completamente a mí, con tus sentimientos has logrado que la muerte venga hasta aquí otra vez, llevó tanto tiempo observando a los humanos que me aburro, ustedes aburren, y a veces me gusta jugar un poco para salirme de la rutina, la eternidad es un lento letargo, por lo general elijo a uno cada año en la misma fecha y me divierto, eres una especie de apuesta, eres mi travesura de este año, tres muertes seguidas en este lugar no es poca cosa, sin contar la muerte de tus padres, de la anciana Sra. Estela, la empleada doméstica que cayó de las escaleras, todavía puedo verla, su cabeza quedó dada vuelta, fue grandioso, al igual que la joven pareja de suicidas – Dijo la muerte y se sentó erguida con la espalda recta.
-         Debería dejar que Eugenia me envenené, ya me ha matado una vez, cuando me dejó fue como morir en vida, es tan hermosa, la amó como el primer día, si la veo no sé qué despierte en mi ahora después de tantos años – Exclamó Gabriel.
-         ¡Pero hombre! Ella lo dejó por otro, tres días antes de contraer nupcias, se burló de usted fugándose con el jardinero, si hasta parece salido de una telenovela, ella con su amigo de la infancia, son dos personas oscuras, sus almas son negras, usted merece vivir en paz, debería vengarse de la maldita Eugenia, usted no va a morir esta noche si acepta hacer un trato conmigo, le advertí cómo será su muerte a cambio quiero su gran show, me llevaré un alma de todas formas esta mágica y macabra noche de Halloween como la llaman ustedes, mi curiosidad es saber qué harás ahora que tienes conocimiento de cómo morirás, cuál será el resultado de esto, es un misterio hasta para mí, porque lo cierto era que vendría por tu alma, el resto no está escrito al saber tu cómo ibas a morir, todo ha cambiado.
-         Usted quiere diversión, soy su juguete, no sé si aceptar, creo que deseo morir esta noche – Dijo Gabriel, la campana en la puerta principal resonó en el silencio de la casa en penumbras.
-         Ahí está, es ella, Eugenia del otro lado de la puerta – dijo la muerte con ansia. Gabriel miró hacia la puerta y regresó los ojos al sillón donde estaba la muerte, la vio deslizarse hacia la oscuridad del pasillo furtiva y silenciosa.
Gabriel miró todo el perímetro, la luz se encendió sola, se pasó las manos por el cabello con nerviosismo y caminó lentamente hacia la puerta, ¿estaría realmente su amada Eugenia del otro lado? El sudor recorrió su frente, tantos años sin verla, tantas lágrimas en su recuerdo, tomo valor y levantó la tapa de la mirilla y se estremeció al ver que en verdad ahí estaba. Eugenia llamando a su puerta, giró tembloroso la llave y abrió, ella lo miró a los ojos y se lanzó sobre él para abrazarlo enroscando sus brazos por su cuello, su corazón se aceleró al sentirla entre sus brazos.
- Lo siento tanto, en verdad te extrañé como loca, perdóname Gabriel - Dijo ella con sus ojos cargados de lágrimas.  No podía creerlo, su aroma, su voz, su cabello de oro, sus hermosos ojos grises, la había extrañado tanto, no le importó por un momento los cinco años sin verla. Nada en ella había cambiado, estaba menos delgada, más lozana de lo que recordaba, Gabriel se estiró para ver hacia la carretera, ahí notó un auto de vidrios negros.
- ¿Quién es el que está en el automóvil? – Le preguntó, sabía que era su amigo de la infancia, el jardinero con el que ella se había fugado, quien le había robado a su prometida.
-Es sólo un chofer – Murmuró Eugenia.
- ¿Por qué sigue ahí y no se fue? - Preguntó Gabriel con desconfianza.
-Le pedí que me esperara porque no sabía cómo me recibirías, no te preocupes por él en diez minutos se irá… ¿No me harás pasar? -
- Claro, disculpa, ¡adelante! – Dijo y al ingresar cerró la puerta con llave.
Eugenia miró toda la sala, dejó su bolso sobre el sillón.
-Valla, este lugar no ha cambiado nada, me han contado que ya casi no recibías huéspedes, me quedaré esta noche – Dijo ella y se sentó.
- No sé cómo reaccionar, me siento confundido, ¿por qué has venido a esta hora de la noche? - Preguntó Gabriel.
- No lo sé, hace un tiempo que quería regresar, nunca dejé de pensarte – Respondió ella sin dejar de mirarlo.
- ¿Qué paso con él?... ¿siguen juntos? Andrés fue un gran amigo, no esperaba eso…Lo último que supe de ustedes es que se habían ido del pueblo –Dijo Gabriel de pie junto a la ventana, no dejaba de observar el auto estacionado frente a su casa.
- No funcionó, sólo estuvimos juntos dos años, lo descubrí siéndome infiel, nunca trabajaba, bebía mucho, me hizo perder casi todo mi dinero… No quiero hablar de él, fue el peor error de mi vida – Dijo Eugenia con vergüenza.
-Me dejaste, me abandonaste, y al poco tiempo murió mi madre, al año mi padre también falleció, este lugar me hundió en la tristeza, ya nada tenía sentido para mí – Dijo Gabriel y se sentó junto ella, la miró en silencio, la amaba tanto, pero no caería una vez ante sus mentiras.
- Me di cuenta que te amaba, pero era tarde para volver, tenía vergüenza, me asustaba la idea de quedar aquí atrapada para siempre, no estaba segura si era la vida que quería, era inmadura, tenía veinticinco años, por eso me fui, ahora sé que te amo y estoy realmente arrepentida – Dijo ella y agarró las manos de Gabriel, él sintió desvanecerse.
- Te esperé tanto, ansiaba este momento – Susurró y la besó en los labios.
- ¿Me perdonas? – Preguntó ella con los ojos llenos de lágrimas.
- Sí, ya te he perdonado hace mucho tiempo - Exclamó Gabriel.
-Pondremos este lugar a funcionar nuevamente, podemos vender las joyas de tu madre para invertir en los arreglos, cambiar los pisos, este hostal volverá a brillar, juntos podemos hacerlo, como soñamos alguna vez – Dijo Eugenia sonriendo. Gabriel entendió que la muerte le había dicho la verdad, a ella sólo le interesaba el dinero y las joyas de su difunta madre. 
- ¿Estas bien? Te pusiste pálido –Preguntó Eugenia preocupada.
-Quizás fueron demasiadas emociones.
-Quédate aquí te prepararé un té - Dijo ella levantándose para ir a la cocina, agarró el bolso –Ya regresó con el té –. Exclamó y desapareció tras cruzar la enorme sala.
Gabriel fue hasta la ventana, el automóvil seguía allí, si era tan sólo un chofer por qué no se iba como dijo Eugenia, ¿por qué seguía ahí? Caminó con pasos silenciosos hasta la cocina, cuando ingresó ella le daba la espalda, a un costado su bolso estaba abierto, no lo sintió ingresar. Gabriel agarró el cuchillo que había usado para abrir el pan de su sándwich, la estación de radio seguía reproduciendo música, se acercó a ella lentamente y alzando el cuchillo, comenzó apuñar la espalda de Eugenia, sentía una ira casi incontrolable, en pocos segundos terminó con su vida, la sangre había salpicado todo, los ojos de Eugenia estaban bien abiertos y su rostro había quedado ensangrentado. Gabriel respiró hondamente, se sintió aliviado, lo cierto era que nunca la hubiera perdonado, ya no tenía el dolor en medio de su pecho como cada noche, entender que ella iba a envenenarlo lo llevó a terminar con su vida, se sentía feliz, extrañamente feliz, llevaría su cuerpo al bosque y la enterraría bajo tierra a orillas del lago, nadie jamás se enteraría, acarició el cabello de Eugenia.
La campana de la puerta repiqueteó, seguramente era Andrés, con el tiempo trascurrido lo creería ya muerto, limpió la sangre con un paño y fue con serenidad abrir la puerta escondiendo el cuchillo tras su espalda, acomodó su cabello detrás de las orejas y abrió con total tranquilidad.
-         Disculpe señor, la muchacha que traje me dijo que si no salía en diez minutos me fuera, pero me quedé dormido y ha pasado casi una hora, mi auto no quiere arrancar, podría llamar usted a una grúa sino es molestia – Le dijo un hombre totalmente extraño para él.
-         Puedo hacerle una pregunta ¿desde dónde vienen ustedes? –Preguntó Gabriel.
-         Del otro pueblo, creo que fue demasiado para mi viejo carro – Dijo el chofer.
Gabriel alzó de repente el cuchillo y apuñaló al hombre en el cuello, mientras escuchaba las carcajadas de la muerte.
-         Ella en verdad había venido arrepentida, ¡me engañaste! – Exclamó Gabriel quitando el cuchillo del hombre que acaba de matar.
-         Ahora tengo dos almas y en cualquier momento tendré la tuya, te dije que eras mi travesura de este año estimado Gabriel – Dijo la muerte riendo.
Gabriel gritó con todas sus fuerzas, los relámpagos estallaban en el cielo iluminándolo, alzó su furiosa mirada hacia la muerte, justo cuando el destello iluminó su rostro cadavérico.


martes, 10 de diciembre de 2019

"Bosques" Fotografía Artística frases L.C.D



De la breve primavera he de cortar la flor más hermosa, susurraré tu nombre tres veces al viento para descansar con tu presencia en la sombra más oscura del árbol más viejo del bosque.

L.C.D



Eres un susurro entre mis labios, sé que me besas desde lejos, puedo sentirte.

L.C.D


Simplemente todo el poder y la magia que necesitamos están dentro de nosotros.

L.C.D




Encuentro en tus ojos la magia que necesito y en tu silencio mi descanso...

L.C.D










A veces sólo necesitas reconectarte con la energía curativa de la naturaleza para sentirte vivo otra vez. Recordar aquellos sueños que dejaste olvidados y comenzar de nuevo para hacerlos realidad, nunca es tarde, recuerda siempre que todos tenemos dentro las fuerzas de nuestros antepasados.

L.C.D






viernes, 15 de noviembre de 2019

3 Historias de Terror de Navidad por L.C.D



La navidad tradicionalmente es un momento  para pasarlo en familia y con amigos, pero nada es perfecto, y las fiestas no se salvan también existen historia de terror, circula todavía una vieja leyenda urbana que nos demuestra que a veces los psicópatas no pueden respetar ni siquiera esta época. 

Misterio en Navidad
 (Una leyendas urbana escrita por L.C.D)

Misterio en Navidad
 (Una leyendas urbana)
Una familia tenía la costumbre de celebrar cada año en paz y amor, se reunían para cenar todos juntos; cada persona debía llevar un platillo diferente para compartir con los demás. Algunos llevaban pastas y ensaladas, otros ponche para beber, a alguien más le tocaba el postre y la abuela siempre preparaba el típico pavo navideño, saciando los paladares con un delicioso relleno que a todos les encantaba.
Antes de eso, aprovechaban para entonar algunos villancicos todos juntos sonriendo, pedir por el bien de todos los familiares y darse los mejores deseos.
Tras haber cenado en abundancia llegaba la hora de los regalos, en la cual todos los miembros de la familia se sentaban en torno al árbol para intercambiar los obsequios que habían traído. Antes se organizaban con tiempo, los más pequeños recibían primero los obsequios, los regalos estaban contados y debidamente envueltos, llevaban moños enormes y todos los papeles eran verdes y rojos.
Pero aquel año, sucedió algo que desconcertó mucho a todos. Había debajo del árbol un regalo, cuyo envoltorio era más precario de los otros, era sólo una caja de cartón con un cordel atado en forma de moño.
Cada una de las personas notó  aquella caja no estaba mientras se encontraban cenando, y que no habían sido ellos quienes lo habían traído. También cada uno asumió que bien podía ser un obsequio añadido a última hora por cualquiera integrante de la familia.
Se dispusieron entonces a entregarse sus regalos, todos ellos repletos de alegría y abrazándose con mucho cariño entre sí. Así fueron acabándose todos los obsequios, hasta que sólo quedo aquella caja misteriosa.
—¿Y de quién es ese regalo? ¿A alguien se le ha olvidado entregarlo?- Dijo el tío John
—Pues mío no es, creí que sería de alguien más- Respondió la abuela.
—No, yo no lo traje y no lo había visto cuando llegué –Dijo el abuelo al notar que lo miraban.
—Qué extraño – Susurró su hija mirando a todos desconcertada.
Quedó claro que el objeto no pertenecía a ninguno de los presentes y con mucha extrañeza, el padre de familia se dispuso a abrirlo. Lo que había dentro les heló la sangre a todos: únicamente habían dejado una nota que decía: «Todos morirán pero antes escucharan tres golpes en la puerta principal».
— ¿Qué clase de broma de mal gusto es esta? —Preguntó el abuelo y dueño de la casa— ¿Quién puso esto debajo del árbol?
Todos negaron, pálidos y confundidos. En ese momento, alguien llamó a la puerta principal, se escucharon tres golpes dejándolos paralizados y estremecidos de terror, el abuelo fue molesto porque estaba seguro que se trataba de una bromas y abrió la puerta, pero no había nadie, tras cerrarla, la luz se apagó en la sala repentinamente, sólo las luces intermitentes los alumbraban los rostros aterrados, se escuchaban extraños ruidos en toda la casa, pasos y voces susurrantes…
La mañana de Navidad del día siguiente, la policía se encontró con un espectáculo horrible en la casa de la familia. Todos los presentes habían muerto, salvo uno, un niño de ocho años que le dijo a la policía que se había escondido al escuchar gritos y extraños ruidos en la oscuridad y que cuando salió de su escondite en la mañana sus familia parecía dormida junto al árbol, no tenían marcas en sus cuerpos, no había pista alguna de los autores del crimen, no había indicios de cuantos pudieron ser los asesinos, las victimas parecían haber sido asfixiadas, ¿por qué no pudieron defenderse? lo más extraño de todo es que todos los cuerpos estaban rodeando el árbol de navidad, Nunca se encontró al asesino, algunos creen que los ocho integrantes de la familia, fueron víctimas de alguna extraña entidad demoniaca, aunque el misterio jamás se resolvió, se cuenta que aún en las vísperas de navidad se puede escuchar a la familia cantar villancicos.
Si vas a abrir tus regalos de Navidad, quizá sea mejor que les eches un vistazo con mucha anticipación. Nunca se sabe lo que un extraño puede dejar bajo el árbol.

Una visita en Navidad
Se acercaba la Navidad y John temblaba de emoción por todos los regalos que recibiría, no  por haberse  portado bien todo el año,  él era un chico malcriado, caprichoso y grosero con todos. Lo único que le importaba era recibir todos los juguetes que quería y comer todas las galletas posibles.
A él no le valían nada las amenazas de su madre de que Santa Claus no le daría nada si se portaba mal, confiaba en Santa, él siempre llegaba a su casa con regalos de todas maneras. John nunca se limitaba a la hora de pedir regalos en su carta.
Pero aquella Navidad en especial, nuestro protagonista estaba a punto de llevarse una amarga sorpresa.
Como todos los años, John había enviado su carta para Santa Claus al Polo Norte, donde pedía una cantidad absurda de obsequios y sin nada de amabilidad en su redacción.
—¿Sabes, hijo? Deberías pensar un poco más en las cosas que son importantes, como estar con la familia, como pasar un tiempo con tus abuelos o jugar con amabilidad con tu hermana —le dijo su madre—, ¿qué pasa si este años Santa te trae solo dos o tres cosas de las que le pediste o te deja un trozo de carbón por portarte mal?
—¡Él me tiene que traer todo, porque yo me lo merezco! —gritó John molesto a su madre.
Su padre suspiró y todos se marcharon a dormir. Era Nochebuena y ya verían al día siguiente lo que les deparaba la Navidad y cuantos regalos habría para él bajo el árbol.
Poco después de la medianoche, John se despertó alertado por unos ruidos extraños. Se escuchaba como si alguien estuviera caminando por el tejado, rasgando las tejas.
« ¡Es Santa Claus!», pensó el niño, levantándose de su cama con apuro, - más le vale que me haya traído todo lo que pedí, mejor voy con él para asegurarme – Se dijo a sí mismo.
Se asomó por su ventana y miró hacia arriba, para gritarle al hombre de rojo que acaba de ver con claridad.
— ¡Hey, tú! ¡Santa! grito
Cuando el hombre de rojo giró el niño se quedó pasmado, no era Santa Claus, aunque su vestimenta se parecía no tenía nada de bueno en su apariencia,  era una criatura monstruosa de largo cabello color negro, cuernos sobre la cabeza, aquel rostro diabólico estaba cubierto de pelo y tenía una mirada de ojos rojos que le heló la sangre a John.
—Huelo un niño malcriado en medio de la nieve… Esta noche, el Krampus viene por ti, niños traviesos me llevó a las profundidades del infierno—tarareaba con una tosca voz acercándose sigilosamente hacia John. — Esta noche, el Krampus viene por ti… —Continuaba tarareando sin dejar de observarlo.
El niño dejó escapar un grito aterrador e intentó cerrar la ventana, pero el espantoso ser se coló en su habitación como una sombra, arrinconándolo con sus enormes garras lo señaló —Huelo un niño asustado en la oscuridad —volvió a tararear susurrando —. Esta noche, el Krampus te arrastrará al infierno.
La hermana menor de John escuchó su gritó y fue hasta la habitación, al ver aquella horrible criatura se quedó tiesa, el Krampus la miró a los ojos y le sonrió. —Niña buena de corazón no me interesa—Susurró.
Lo último que John vio antes de perder la consciencia, fue un par de ojos ardientes como brasas, luego sintió que la bestia lo metía dentro de su saco. A John sus padres lo dieron por desaparecido jamás creyeron en la historia que les había narrado su hija sobre la visita de Krampus.

 

“Navidad”



Valentina era una adolescente de 14 años, estaba ansiosa por abrir los regalos que yacían abajo del árbol de navidad, eran cerca de las 3 am, en su casa sus padres y su hermana Tiffany de 3 años dormían plácidamente después de celebrar la noche buena, Valentina no podía soportar hasta la mañana siguiente para abrir sus obsequios, entonces espero pacientemente a que todos se durmieran en la casa, bajo con sus pies desnudos lentamente la escalera, la casa estaba en penumbras, solo era iluminada por las luces intermitentes que decoraban el pino de plástico, todo estaba en completo silencio, hacían dos semanas que se habían mudado de casa, cuando llego a la chimenea notó que faltaban las galletas que habían dejado para santa Claus y que el vaso con leche estaba vacío, esto la sorprendió bastante puesto que ya no creía en la existencia su existencia, pensó que seguramente su padre se las había comido para que ellas no sospecharan nada. La niña de hermosos rizos rubios y grandes ojos verdes miró a su alrededor al escuchar un estornudo, pero la escasa luz no la dejo ver, no le dio demasiada importancia a esto, solo quería acercarse tomar su regalo abrirlo y pasar la noche jugando con su nueva play station, la caja que llevaba su nombre era muy grande, eso la emocionaba más aún, a medida que se iba acercando las luces intermitentes la hacían sumergirse en el deseo incontrolable de tomar su regalo repente se oyó otra vez el estornudo pero más lejos, miró para lo alto de la escalera ya que pensó que quizás alguien se había despertado, pero nada, entonces al fin abrió su caja, sonrío dulcemente, su play estaba ahí impecable, con una colección completa de su juego preferido, mientras registraba toda la caja, oyó pasos fuertes como si alguien subiera o bajara las escaleras, entonces asustada, cerró la caja nuevamente e intento dejarla exactamente igual que su madre, subió las escaleras, observó a su hermana dormir y se acostó en su cama.
Por la mañana su madre las llamo desde abajo, Valentina dio un salto en la cama y corrió abajo, nadie había notado que ella había revisado todos los regalos, entonces su madre mientras preparaba el desayuno le dijo que podía ir a ver si santa había leído su carta y le había dejado el regalo prometido, luego le dijo que después de abrir su obsequio despertara a su hermana, Valentina corrió hasta el árbol de navidad, afuera el sol resplandecía, antes de abrir la gran caja notó unas huellas de barro cerca de su obsequio, una brisa acarició su rostro, detrás del árbol la ventana a la calle estaba abierta, cuando abrió su regalo se oyó el grito desgarrador de su madre,
-¿Dónde está Tiffany?

La niña miró el interior de la caja, donde yacía su hermana muerta en posición fetal, tenía un lazo en el cuello y una nota que decía “No debiste abrir los regalos”