lunes, 21 de septiembre de 2020

El Origen de Satanás


Satanás o Satán es el término por el que las religiones abrahámicas designan a una entidad que representa la encarnación suprema del Mal. En las religiones judía, cristiana y musulmana es llamado el Príncipe de los Demonios o Príncipe de las Tinieblas.
En las religiones abrahámicas ,  es la creencia que una entidad negativa seduce a los humanos al pecado o la falsedad. En el cristianismo y el islam, generalmente se lo ve como un ángel caído o un genio, que solía poseer una gran piedad y belleza, pero se rebeló ante Dios, que pesar de ello, le permite un gran poder con una multitud de demonios reinando en el infierno y es el líder opositor al Reino de Dios. En el judaísmo, Satanás se considera una metáfora de "inclinación al mal", o como un agente subordinado a Dios.
En la Biblia cristiana, Satanás es principalmente un acusador y adversario, una entidad decididamente malévola, también llamada el diablo, que posee cualidades malignas. Satanás es el antagonista en las lecturas del Apocalipsis y quien quiso tentar a Jesucristo en el desierto.
En el satanismo teísta, Satanás es considerado una fuerza positiva y divinidad que es adorado o venerado. En el satanismo ateísta, (la filosofía de Anton LaVey y su iglesia) Satanás es considerado como un arquetipo de características virtuosas.
 
Satanás es un personaje clave de la cultura occidental, más allá de lo religioso, se fue incorporando a la sociedad ya sea a través del folclore, la literatura o nuestros propios miedos. Se puede creer en él o no, la realidad es que, como arquetipo, o figura legendaria, o como simple expresión de nuestros propios demonios interiores, satanás lleva 20 siglos existiendo entre nosotros. Hay aspectos de si figura que no están resueltos, más bien generan dudas, su origen es un ejemplo de lo que planteo. ¿Cómo fue ganando ese papel negativo dentro de la religión judeocristiana? ¿Por qué se mete al diablo, a satanás a lucifer y a los demonios en un mismo saco?
¿es real o no? Y la pregunta que me surge ¿estamos siendo justos con él? Despejemos un poco al menos todas estas dudas y preguntas conociendo a Satanás según las diferentes religiones. Esta aquí entre nosotros formando parte de nosotros mismos, odiado, temido, admirado, adorado, satanás es una figura importante en la cultura judeocristiana, de la misma forma que lo es Jesús o dios. Porque no se puede creer en uno sin creer en el otro. Satanás es el malo de la historia, el que ínsita al humano a las más bajas acciones, y así empujarnos al pecado para ganar nuestra alma para llevarla a su reino infernal. Sin el drama de lo espiritual impuesto por las religiones carecería de argumento. En lo popular, en lo filosófico y en lo literarios el diablo es visto de dos maneras diferentes, una lo representa con dignidad, como protagonista de una tragedia, es el ángel caído, el bello y poderoso ángel que temeroso de que el hombre recién creado por dios le arrebate su privilegiado puesto en el amor de dios, se revela contra aquel a quien ama y es arrojado del cielo. Cuenta la leyenda que, al ver su poder, belleza e intelecto, deseó ser superior a Dios. Así que formó un ejército de ángeles rebeldes que se enfrentaron a otros ángeles y a Dios. Hubo una batalla sangrienta en la que Dios salió victorioso y terminó por castigarlos.
Satanás cayó en las sombras del infierno y allí hizo su reino el cual compartiría con sus ángeles, los cuales también fueron expulsados del Cielo.
 La otra versión que es la más difundida, es la de un diablo grotesco, compendio de todo lo desagradable, sin dignidad alguna, sin elegancia, completamente horrible, que solo inspira espanto en las personas, figura que la iglesia potencio como la imagen más conveniente para su estrategia catequizadora. Pero ninguna de estas dos versiones es cierta, al menos en sus orígenes, satán y demonios se confundieron en uno solo, hace poco más de 2.000 años. El concepto que el cristianismo tiene de este personaje es el mismo que tenían los judíos en vida de jesus, pero antes en sus orígenes se trataban de figuras distintas, totalmente independientes. Satán no era un nombre propio, en la biblia hebrea el termino satán se usa como genérico, equivale a enemigo, adversario, aplicándolo indistintamente a hombres o espíritus. Cuando aparece identificado como personaje concreto Stan es un ángel cualquiera un ángel más al servicio de Yahweh, con función de fiscal, comprobando su grado de virtud y entrega a dios que tienen los hombres, esa era su misión en el libro de Job. Yahweh presumo de la rectitud y fidelidad de Job, a lo que Stan argumenta con razón que eso es fácil cuando a uno le va todo bien, pero que llovieran las desgracias a lo mejor esa bondad y fidelidad se trasforma en odio y Job termina renegando de dios, Yahweh acepta el argumento de satán, y le ordena que deje a Job en la ruina, que le de desgracias y enfermedades, sino fuera por lo simbólico del pasaje, Satanás destruye a los sirvientes y rebaños de Job, pero Job se niega a condenar a Yahweh. La primera escena se repite, con el Satanás presentándose a Yahweh junto con los otros "hijos de Dios" Yahweh señala la fidelidad continua de Job, a lo que el Satanás insiste en que se necesitan más pruebas; Yahweh nuevamente le da permiso para probar a Job. Al final, Job permanece fiel y justo, y se da a entender que Satanás está avergonzado en su derrota. tanto Satán como Yahweh resultan inhumanos, el único que queda bien en esta historia es Job. En los textos bíblicos antiguos, Satán no es el príncipe del mal ni actúa solo, sino que está al servicio de Yahweh, como el resto de los ángeles. Luego en textos más tardíos se va definiendo progresivamente como tentador, como instigador del hombre para peque y se enfrente a dios. Dejemos ahora claro que el nombre de Lucifer, nada tiene que ver con Satán, la metáfora del ángel más bello o el ángel caído, el lucero que se precipita al abismo, es pura fantasía de algunos autores cristianos, En la tradición de la Iglesia católica y otras iglesias cristianas, se señala que Satán es sinónimo de Lucifer. El término Lucifer es una palabra en latín que significa «Portador de luz», «Estrella de la mañana» o «Lucero matutino». Originalmente este término deriva de la traducción hecha en la Vulgata de Jerónimo de la palabra hebrea heylel (estrella de la mañana) usada en Isaías ​ para referirse simbólicamente a los reyes de Babilonia. Posteriormente, la teología cristiana tomó este pasaje como una descripción de la caída del diablo en una rebelión celestial primigenia. Portador de luz proviene de la antigua dama oscura Luciferina. Provenientes de la mitología judeo-cristiana, son muchos los nombres que se le atribuyen: Satanás, Belcebú, Belial. Y otros muchos son nombres de demonios que encarnan al mal.
El error proviene de un texto de Isaías, dice: “como has caído de los cielos lucero hijo de la aurora, has sido abatido a tierra dominador de las naciones, tu que habías dicho en tu corazón al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de dios, alzare mi trono y me sentaré en el Monte de la Reunión en el extremo Norte. Subiré a las alturas del nublado, y seré como el Altísimo. Isaías no se refería en este poema a satanás, sino que, al rey de babilonia, cuya arrogancia había sido vencida por el poder de Yahweh el dios judío. Tenemos entonces un satán que estaba al servicio de dios encargado de las misiones más desagradables, ejecutar los castigos al humano, castigos decididos por Yahweh.
Dentro de la cultura judeocristiana satanás es una figura importante, pero no es la única figura que nos cristaliza el mal, en otras religiones más antiguas hubo figuras similares, que influyeron en la génesis de satán.  Un claro ejemplo es el libro de la génesis, donde aparece la serpiente en el capítulo 3 que no es satanás, están también los espíritus campestres malos que van unidos a los espíritus delos gigantes y los ángeles caídos.
A pesar de que el Libro del Génesis nunca menciona a Satanás, los cristianos han interpretado tradicionalmente a la serpiente en el Jardín del Edén como Satanás debido a Apocalipsis 12: 7, que llama a Satanás "esa serpiente antigua".​ Sin embargo, este versículo probablemente tiene la intención de identificar a Satanás con el Leviatán, una monstruosa serpiente marina cuya destrucción por parte de Yahvé está profetizada en Isaías 27:1. ​ El primer individuo registrado que identificó a Satanás con la serpiente del Jardín del Edén fue el apologista cristiano del siglo II DC, Justino Mártir, en los capítulos 45 y 79 de su Diálogo con Trifón. Otros padres de la iglesia primitiva que mencionaron esta identificación incluyen a Teófilo y Tertuliano.​ La Iglesia cristiana primitiva, sin embargo, se encontró con la oposición de paganos como Celso, quien afirmó en su tratado La Verdadera Palabra que "es una blasfemia ... decir que el Dios más grande ... tiene un adversario que limita su capacidad para hacer el bien" y dijo que los cristianos "dividieron impíamente el reino de Dios, creando una rebelión en él, como si hubiera facciones opuestas dentro de lo divino, incluida una que es hostil a Dios."

Hasta llegamos con el origen de Satanás. A fin de cuentas, no se puede negar que existe esa dualidad del bien y el mal dentro de cada uno de nosotros, lo importante es respetar las creencias de cada individuo.




sábado, 19 de septiembre de 2020

La leyenda más escalofriante de México "El Charro Negro" L.C.D

Adela, era una joven despreocupada para su época, mientras las mujeres permanecían en casa atendiendo a los hombres de su familia, ella prefería la vida sin compromisos, vagaba ya entrada la noche en quién sabe dónde, a pesar de la preocupación de sus padres. Una de tantas noches, se encontró en su camino con un hombre alto, de aspecto elegante, de impecable traje negro compuesto por una chaqueta corta, una camisa, un pantalón ajustado y un sombrero de ala ancha. Circulaba a lomo de un caballo enorme y de color azabache. Que impresionó a la joven al instante por su gran porte, mirada elocuente y palabras cálidas.

Tras una amable conversación Adela aceptó aligerar el viaje y montó el caballo. En el justo instante que ella estuvo en el lomo del animal, este creció el doble de su tamaño, ardiendo en llamas, al escuchar los gritos de espanto de la joven, algunos salieron en su auxilio, solo para darse cuenta de que ella era ya propiedad del Diablo, que en forma de charro negro cabalgaba todas las noches por los alrededores de la Ciudad de México en busca de un alma incauta que llevar a sus dominios.

Por ella no pudo hacerse nada, solo la vieron arder en llamas sobre el caballo, ahogándose en sus propios gritos de dolor y desesperación.

Me imagino que ya sabes de quien se trata esta historia. Es la leyenda más escalofriante de México. Mi favorita.

Una de las leyendas más escalofriantes de México, y que hasta el día de hoy sigue aterrorizando a chicos y grandes. El origen de ésta leyenda es incierto. Pero lo más probable es que haya surgido durante la época colonial. Su nacimiento se ubica generalmente en el centro y sur de México, pero su presencia se extendió a todo el país, Asimismo, existen tantas formas de narrarla como personas y lugares en los que se cuenta. Pero todo indica que se trata de un mismo y espectral caballero del que todos hablan, y a quien todos le temen.

Cuenta la leyenda que se trata de un hombre vestido de chaqueta y pantalones ajustados de color negro acompañado de un sombrero, deambula en la espesa noche en las calles de México en un caballo de color negro de ojo rojo como la sangre los que lo han visto dicen que es el diablo o tiene relación con él.

un ente maligno y fantasmal, algunos creen que es un emisario del diablo, pero Hay quienes sostienen que se trata del mismísimo diablo en persona. Quien suele cabalgar su robusto caballo negro por las noches. Y hacer suyas las madrugadas hasta que el amanecer lo obliga a regresar a las tinieblas.

La siniestra misión del Charro Negro es recolectar las almas de aquellos que no posean un corazón puro y libre de avaricia. Anda por los caminos.

A los hombres, tras saludarles con su gentileza característica, les ofrecía una bolsa repleta de monedas. Pocos eran los que resistían la tentación de aceptar el despampanante obsequio. A las mujeres, haciendo gala de su porte quijotesco, las seducía con palabras dulces y flores hasta que caían rendidas a sus encantos. Pero ¡Ay de aquél o aquella que montara aquél negro corcel! El Charro Negro se sumergía en la espesura de la noche. el destino fatal de las pobres víctimas se desconoce.

Hay varias historias sobre la aparición de este espectral personaje.

 

Se dice que si un viajero se encuentra al charro negro en la noche tiene que ignorarlo y limitar su compañía a su lugar de destino ya que si se acerca el amanecer él se marchara con un paso lento y ligero, pero si acepta su oferta de dinero o montarse en su caballo será el fin ya que no podrá bajarse del corcel luego el charro se alejara con un rumbo desconocido y no se volverá a saber más de esa persona. Un claro ejemplo es la historia de Abundio Rosas un señor que se atrevió a aceptar el dinero del Charro Negro. En el año 1896 Abundio regresaba a su casa por un bosque era una noche con una luna muy resplandeciente pero esta se escondía en los arboles así que el bosque quedaba muy oscuro don Abundio sentía como si alguien lo seguía pero no le presto mucha atención así que no volteo y lo que hizo fue caminar más rápido pero lo que lo seguía estaba más cerca aterrado decidió voltear el rostro para ver de quien se trataba, se asombró mucho por lo que había visto era el charro negro montado en su caballo se asustó tanto que no pudo gritar temblaba de miedo y más cuando el charro estiro su mano roja y de uñas largas y le ofreció dinero don Abundio aterrado se negó pero el charro le insistido pero la respuesta de Abundio siempre fue un no!! El charro se giró con su caballo no dijo ninguna palabra y se alejó, Abundio corrió hasta llegar a su casa y le contó a su esposa de lo sucedido esa noche ninguno de los dos pudo dormir, Don Abundio al día siguiente volvió al lugar de los echo para ver si se encontraba con el misterioso charro pero no encontró nada así que decidió buscarlo durante barias noches pero no consiguió indicio de su existencia, ya Don Abundio no se acordaba de lo sucedido pero todo cambio una noche cuando regresaba a su casa y sintió una escalofriante figura que lo seguía se trataba del charro negro pero esta vez con una voz gruesa le dijo que aceptara el dinero, Don Abundio en los últimos meses había contraído deudas y su familia estaba pasando por una crisis financiera, medio muerto de miedo acepto el dinero que le hacía tanta falta. Don Abundio utilizó el dinero para pagar sus deudas y con lo que le sobro compro terrenos y construyo una hacienda todo parecía ir bien para la familia rosas hasta que en una noche Adela su única hija desaprecio la gente contaba que en la noche de su desaparición se escuchaba unos fuertes relinchos de caballo, poco después de la desaparición de Adela la madre falleció, Don Abundio se quedó con su hacienda pero triste y solo, por eso todos los que se atreven hacer trato con el charro negro tienes que aceptar las consecuencias ya que te da un castigo por la avaricia.



 La Cantina

Hace muchos años, numerosas familias de mineros y jornaleros trabajaban a deshoras, muchos de ellos en condición de esclavos. Entre ellos se encontraba Juan, un hombre ambicioso que no dejaba de quejarse de su suerte.


Al terminar una jornada laboral, acudió a la cantina más cercana y comenzó a beber en compañía de sus amigos. Entrado en copas, les comento a sus compañeros: “La vida es muy injusta con nosotros. Daría lo que fuera por ser rico y poderoso.”

Cuando de pronto, un charro alto y vestido de negro entró a la cantina y le dijo: “Si quieres, tu deseo se puede ser realidad.”

Las personas que se encontraban en el lugar, al escucharlo se persignaron e incluso se retiraron rápidamente del lugar.

 Lo que tenía que hacer era, acudir esa misma noche a la cueva del Coyote, que en realidad era una vieja mina abandonada. Juan insistió. A la hora acordada ya estaba parado frente a la mina, pero no vio nada extraordinario. Próximo a retirarse descubrió un agujero en el cual había una víbora que lo observaba fijamente. Impresionando con el inmenso tamaño del reptil, Juan decidió llevársela a su casa para poder venderla posteriormente. Llegando a su casa, la depositó en un viejo pozo de agua que se encontraba seco y lo tapó con tablas. Su esposa intrigada por el motivo de la tardanza, pues el hombre seguía ahogado de borracho y le fue en vano saberlo. Cuando se durmió, Juan comenzó a soñar con la víbora, quien al parecer le decía:

“Gracias por darme tu hogar y aceptar que entre en las almas ustedes. Al despertar encontraras en tu granero el pago por tu alma. Si decides aceptarlo, tendrás que darme a tu hijo varón.” Juan tenía dos hijos, uno de seis años y un bebé varón de seis meses. Al despertar, aún con algunos efectos del alcohol se dirigió al granero donde encontró entre el maíz desgranado unas bolsas repletas de monedas de oro. Enseguida el llanto de su mujer lo sacó de su concentración, su hijo menor había desaparecido, mientras que la niña señalaba al pozo sin agua. Retirando las tablas, Juan encontró a su pequeño despedazado, pero no había rastros de la víbora.

Con el paso del tiempo, como consuelo, empezó a adquirir terrenos y construyó una hacienda. Meses después, en sus sueños la serpiente le hizo un segundo trato: “Ampliar su fortuna a cambio de más hijos.”

Sin pensarlo, Juan se hizo de muchas amantes, todas oriundas de pueblos lejanos. Cuando daban a luz estas mujeres, el hombre se aparecía exigiendo a los menores para su crianza. Creciendo considerablemente su fortuna en unos años. Llegó el día de su muerte.

En el velorio la gente que se encontraba presente rezando, cuando entró por la puerta principal un charro vestido de negro que exclamó.

“¡Juan!, ¡estoy aquí por el último pago!”

Al decir esto, desapareció, dejando un olor a azufre. La gente integrada abrió el ataúd de Juan y no encontró más que el esqueleto. Desde entonces, se cree que el Charro Negro anda buscando quién cambie su alma y la de los suyos a cambio de unas monedas de oro.

Según la leyenda, el charro se sigue apareciendo en las noches, por las calles de las ciudades o en los caminos rurales. Siendo misterioso, en ocasiones acompaña a los caminantes, pero si la persona accede a subirse al caballo o recibe monedas de este, su suerte está dada.

Son muchas las versiones sobre esta tradicional leyenda, muchas historias y en todas ellas, El charro negro, representa un castigo, es por esto que tienta a sus víctimas para lograr que caigan y así dar un castigo, se sabe esto, ya que el Charro Negro, solo se aparecía ante los hombres que transgredían el orden moral, es decir borrachos, hijos desobedientes, maridos adúlteros, personas avariciosas. No se puede negar que en todas sus versiones nos replante una pregunta ¿Qué estarías dispuesto a sacrificar por dinero?

 


 

 


lunes, 14 de septiembre de 2020

5 Aterradores Cuentos Cortos de Terror



1-    Mi primera noche en el departamento

  Sentí unas manos heladas que acariciaron mi rostro, abrí los ojos y un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, había sido una pesadilla, encendí la luz del velador, miré la hora, eran las 2 la madrugada. Fui a la cocina y tomé un vaso con agua, era la primera noche que pasaba en mi nuevo departamento, regresé a la cama. Me desperté otra vez a las tres de la madrugada pero esta vez por culpa de un llanto, al parecer la vecina lloraba, encendí otra vez la luz y puse mi oído contra la pared para escuchar que estaba pasando en el departamento continuo, no se escuchó nada más, cuando regresaba a la cama un terrible grito de terror resonó con fuerza, sentí que mi corazón se agitó por el sobresalto, no esperaba escuchar eso, la vecina gritaba como si alguien la estuviera atacando, corrí en busca del teléfono y llamé a emergencias. Cuando llegó la policía y revisó el departamento, me dijeron que no vivía nadie allí, estaba vacío. Cerré la puerta con llave preocupada, yo había escuchado que atacaban a la vecina. Cerca de las 4 regrese a la cama, apague la luz y escuché una tétrica risa casi como un susurro que se originaba en mi habitación, logré escuchar claramente unos pasos que se aproximaban a mi cama seguido de unas manos heladas que me tocaron el rostro, de un salto encendí la luz del velador, con un sentimiento profundo de terror, vi una sombra que con rapidez atravesó el umbral de la puerta. Me arme de valor y revise todo el lugar, no había nada. No pude dormir más aquella noche. Al día siguiente le conté lo sucedido al conserje del edificio y se rio diciendo, debe ser la chica que asesino el marido a cuchilladas, una semana después encontraron su cuerpo en la nevera.

 

 


2-    El Armario

Cerca de la medianoche me despertaron los gritos de mi hijo, entre bostezos Acudí a su habitación para ver qué pasaba. Cuando ingresé lo vi temblando en su cama, - ¿Qué paso cariño?” le pregunté a lo que él respondió “¡Mamá, hay alguien en el ropero” Le sonreí todos los niños le tienen miedo a los armarios, más aún a tratándose de uno tan grande y antiguo, entonces para su tranquilidad con cierta gracia, fui hasta el ropero para enseñarle que no había nada, lo abrí y, me lleve la sorpresa más terrorífica de mi vida, mi hijo también está ahí, acurrucado dentro del armario sus ojos estaban repletos de lágrimas me metí en el armario sin comprender y mi hijo mientras temblaba balbuceo “¡Mamá, hay algo raro en mi cama!” La puerta de la habitación se golpeó con violencia, miramos aterrados hacia la cama, ahora estaba vacía.

3-    La voz de mi infancia

Aquel día fui a la casa de mis padres, estaban mudándose y necesitaban ayuda, después de mucho embalar y recordar eventos familiares decidí recorrer la casa, Como te imaginarás, me daba pena dejar atrás tantos recuerdos, más de 35 años vivieron allí mis padres, allí nacimos mis hermanos y yo, crecimos llenos de gratos momentos. Entonces mientras que mi familia descansaba sentados en el jardín, decidí rememorar algo que solía hacer de pequeña: y era meterme en el armario que hay debajo de las escaleras y ponerme a leer con una linterna, me encantaba esconderme ahí para que nadie me molestara. Allí me sentía como en un refugio y como guardábamos frazadas, ropa y juguetes viejos, era perfecto para reclinarse y leer. Al cabo de media hora me moví un poco para ponerme más cómoda y, de repente, escuché una tenue y rasgada voz que me susurró al oído - ¡Que felicidad! Sabía que vendrías por mí -. Del susto que me dio escuchar eso en la oscuridad la linterna se me cayó de las manos, me golpeé la cabeza con el techo y casi rompo la puerta para salir de ahí. Después de muchos intentar explicar porque había gritado tanto, mis hermanos abrieron el armario y descubrimos que la voz venía de mi vieja muñeca una que me habían regalado cuando tenía siete años y que habla cuando le jalabas una cuerdita en su espada, la había llamado Heidi y siempre que leía la tenía en mi regazo, por aquel entonces la llevaba conmigo a todos lados, Heidi era mi mejor amiga en la infancia. Debí de reclinarme sobre ella sin querer, y entonces me hablo, pero cuando volví a jalar la cuerda para mostrarle a mis hermanos cómo funcionaba la muñeca no volvió a emitir sonido alguno, su mecanismo estaba roto.

4-    La niña en la acera

Una pareja vuelve a casa en medio de la noche, después de pasear a su perro. Caminan entre calles y callejones pobremente iluminados, y al dar vuelta en una esquina, ven frente a ellos un par de bultos tirados. Se acercan para dar un vistazo y encuentran una mujer muerta, con la garganta cortada y en sus brazos una pequeña ensangrentada.

La niña estaba muy pálida, pero no se apreciaba en ella alguna herida, pensaban que probablemente sufría hipotermia, pues era una noche fría. En una decisión apresurada el hombre la envuelve en su chaqueta y la toma entre sus brazos, mientras su esposa intenta contactar al servicio de emergencias.

Pero, la batería del celular estaba muriendo y no pudieron completar la llamada, así que corren hasta su casa, para pedir ayuda desde ahí o tomar el auto para llevarla al hospital.

En su frenética carrera de pronto el hombre se detiene, al parecer cansado, porque cae de rodillas al sueloun charco de sangre rodea su cuerpo, su cara palidece, y en un momento suelta a la pequeña dejando al descubierto una terrible herida en su abdomen.

Lo que acurrucaba en sus brazos no era simplemente una niña, sino un engendro maligno, que intentó comérselo vivo, mordiéndole las entrañas. La pequeña se quita la chaqueta de encima, sus ojos son más oscuros que la noche, y sonríe tétrica mente mostrando sus múltiples hileras de afilados colmillos, y agitando sus sucias garras las clava en el pecho de la mujer.

Más de 10 muertos en la misma semana, en condiciones similares, la policía no dijo nada convincente, pero la gente en las calles rumoreaba que se trataba del espíritu de una pequeña que arrojaron al basurero, y andaba buscando venganza, por aquel hecho.

 

T   Tres pasos en la oscuridad

Se encontraba ahí parado en medio de la nada, con el resplandor de la ciudad a sus espaldas, y la oscuridad más negra que había visto jamás frente a él, por ambos lados le rodeaban sus vecinos, una docena de chicos que le retaron a cruzar aquella zona tenebrosa como iniciación antes de unirse al grupo, según sus palabras, todos en su momento se enfrentaron a lo mismo, sin embargo, era una mentira, ninguno de ellos había pisado las cercanías de ese sitio ni siquiera de día.

La gente decía que ahí vivía un viejo loco, un ermitaño que gustaba de echar plomazos a quien se acercase, y a propósito había sembrado ahí arboles tan densos que no dejaban pasar un rayo de luz ni en los días más soleados, pero nuevamente una mentira se asomaba, pues el lugar en si tenía algo extraño, la pesadez que se posaba sobre los hombros tan solo al acercarse, la sensación de ser acechado, y el miedo… el miedo que se sentía no era de este mundo.

El chico nuevo estaba exento de estas historias, pero no del efecto que provocaba aquel oscuro lugar, en el cual solo tenía que adentrarse tres pasos para obtener reconocimiento y aprobación de las personas que formaban su mundo entonces.

Solo tres pasos para demostrar su valía, solo tres simples pasos dentro de la oscuridad profunda…pero no hubo oportunidad de que diera solo uno, una súbita y agitada respiración los puso en alerta, después solo gritos, gritos y gritos llenos de terror que se fueron ahogando en la oscuridad.
Nadie se atrevió a dar esos tres simples pasos para salvarlo, para saber lo que ocurría, pero tienen muy claro que aquello que se lo llevó esa noche no era un viejo ermitaño, pues los viejos ermitaños no tienen cuernos, ni dejan pezuñas marcadas en el suelo.







viernes, 4 de septiembre de 2020

Cuentos de Terror de Halloween "Tren Nocturno" de L.C.D


Tren Nocturno

 

 

   Era una fría noche de invierno, estaba sentada en el último vagón del tren a altas horas de la madrugada, miré mi reloj eran las 2:30 am, intentaba leer para no dormirme, después de 24 horas trabajando en la guardia del hospital de Albees quedaba agotada. Sentados a dos filas de asientos frente a mí, había una joven pareja disfrazados de zombies, no dejaban de hablar de lo grandiosa que había sido la fiesta de Halloween a la que habían asistido, me sumergí en la lectura, en la siguiente estación subió un hombre, tenía el cabello un poco largo y llevaba puesto un tapado marrón, se sentó y apoyó su cabeza contra la ventanilla, parecía tener sueño y mucho frío porque de tanto en tanto se frotaba las manos, lo observé por un rato, él se durmió.

En la siguiente estación los jóvenes se bajaron, pasaron varias estaciones y nadie más subió al tren, en un momento cerré los ojos para descansar la vista, tenía los ojos cansados, cuando los abrí, el hombre del abrigo marrón estaba sentado frente a mí, una sola línea de asientos nos separaba, él estaba en una posición que al parecer intentaba provocarme miedo, apoyando sus codos en sus rodillas con su cabeza inclinada hacia abajo, su cabello cubría hasta la mitad de su rostro, no podía distinguir bien sus facciones, no veía sus ojos y tenía una barba algo crecida, me levanté como si fuera a bajarme del tren, no le daría pie a controversias, caminé por el vagón, en un momento me di media vuelta para ver que hacía, él seguía ahí sentado, entonces me pase al siguiente vagón y cerré la puerta, aún me faltaban varias estaciones para llegar a mi destino. El tren estaba vacío, me senté otra vez, pasaron unas dos estaciones sin que nadie más subiera, de repente vi que la puerta que divide los vagones se abrió, él hombre del abrigo marrón apareció, creo que buscaba problemas, pensé en que quizás estaba ebrio o quería robarme, me asusté, se sentó frente a mí, pero esta vez estábamos frente a frente, cara a cara, él murmuraba, sollozaba, se reía como entre dientes, quizás se acaba de escapar de un hospital, parecía esperar que le preguntará algo, pero yo no lo haría, me bajaría del tren en la próxima estación era lo mejor, de repente lanzó un grito desgarrador que me provocó terror, no comprendí que quería, me levanté de un salto y corrí, pasé un vagón corriendo asustada, se escuchó como si corriera para alcanzarme, miré hacia atrás y lo vi saltar como un animal sobre las cabeceras de los asientos, entonces comencé a correr pase dos vagones más, el tren no se detenía, en un momento sentí que me agarraban de los tobillos y me jalaron con fuerza, caí al piso, el hombre de pie frente a mí me tomó de la ropa a la altura de los hombros, me aventó con fuerza y caí, el tren comenzó a detenerse, me levantó del piso, comenzó a olerme y acariciar mi rostro, su aliento era detestable, apoyaba su nariz en mi cuello y me olía profundamente, parecía tener fiebre, tenía las manos calientes y sudadas, el tren se detuvo y se abrieron las puertas, era mi única oportunidad de escapar, él hombre gritó otra vez, era un grito que se pareció al de un animal, atiné a darle un golpe entre sus piernas y lo logré, me soltó, corrí hacia las puertas desesperada pero se cerraron nuevamente y el tren reanudo su marcha, él se quedó de pie inmóvil observándome con la cabeza inclina hacia un costado, era robusto y muy alto, pensé en abrir una ventanilla para tirarme del tren, era mejor morir en las vías que en las manos de ese hombre, subí una ventanilla desesperada, pero él otra vez me lanzó al suelo no dejaba de gritar, eran como gruñidos de bestia, gritaba como loco y se agarraba la cabeza y se sacudía, me arrastré por el vagón sin darle la espalda y sin dejar de observarlo, mis ojos no podían creer lo que estaba pasando frente a mí, el hombre estiro sus brazos, abría sus manos como queriendo decir algo, sus dedos se alargaron y sus uñas crecieron con rapidez como forma arqueada y oscura, su cabello parecía cambiar de color y volverse más grueso, su mandíbula pareció romperse y la saliva chorreaba de su boca desencajada, se encorvó con dolor colocando las palmas de sus manos en el piso, se sacudía gritando, no pude seguir observándolo apreté los parpados para no ver, él dio un saltó sobre mí, sus ojos cristalinos se clavaron en los míos por unos segundos, luego alzó la cabeza hacia arriba y exhaló un aullido como si fuera un lobo, le basto una sola mano para dejarme inmóvil y así poder clavar sus filosos colmillos en mi hombro, me desmayé.

Cuando abrí los ojos, estaba tendida en el piso, el tren llegaba a la estación, aquel extraño hombre ya no estaba, parecía haberse esfumado, me ardía la herida provocada por su mordida. Desde aquella trágica noche que padezco terribles pesadillas, aquel hombre no era un loco que se había escapado de un psiquiátrico, tampoco era un ladrón, no era normal, era una bestia, ahora lo sé, él era un hombre lobo, muchos creen que se trata de una leyenda, pero ellos realmente existen, y ahora temo por mí, porque en tres noches habrá luna llena.



domingo, 30 de agosto de 2020

Leyendas de Terror "A orilla del Río" Escrita por L.C.D


A Orillas del Río

 

 

  Clara Sanders era una adolescente de dieciséis años, pasaba sus días sumida en una profunda tristeza, nunca deseaba hablar, en ocasiones se hamacaba por horas en el jardín mirando hacia la nada, su mente parecía estar pérdida, una vez que sus hermosos ojos verdes se posaban en el horizonte así podía quedarse por largos minutos, incluso toda la tarde, era como si se fuera a otro mundo, se la veía mover apenas los pies dejando huecos en la tierra, sentada agarrada de las cadenas que sostenían la hamaca. Clara era diferente sin dudas, hacia unos meses que se encontraba internada en el hospital para enfermos mentales de Albees, las enfermeras se compadecían de ella y la trataban con mucho cuidado, debido a que a veces se ponía agresiva.

 Clara Sanders padecía depresión, antes era una chica inteligente, divertida, buena conversadora, se la podía ver con su hermana gemela o con sus amigas, jugando a la rayuela saltando la soga, había tenido una social muy activa, antes había sido como cualquier otra chica de su edad ¡feliz! Nadie se explicaba porque estaba ahí, en un lugar tan horrible como lo es un hospicio psiquiátrico, mucho menos por qué era una niña tan triste. Sus padres juraban que ella era problemática y que hacía cosas muy raras desde la trágica perdida de su hermana gemela, quien había muerto ahogada en el río cerca de su casa donde solían jugar cuando eran niñas, lo que nadie entendía era porque Sara Sanders la gemela de Clara había sido asesinada, su cadáver fue hallado en el río dos años atrás, apareció flotando una tarde fría con una cuerda que rodeaba su cuello.

 Desde entonces que Clara no era la misma, le faltaba su mitad, después de la muerte de Sara, pasaba todo el día caminando por la orilla del río, como si buscara algo, los vecinos decían verla hablando sola, haciendo grandes gesticulaciones como si discutiera con alguien imaginario y siempre regresaba a su casa pasadas las seis de la tarde, la hora en la que fue encontrado el cadáver de su hermana. Su madre intentaba hablar con ella, pero la chica no le respondía, una vez que caía la noche se encerraba en su habitación,  sus extraños comportamientos, sus pesadillas y sus intentos de suicidio, habían llevado a sus padres al límite de tener que dejarla en el hospital psiquiátrico, tenían miedo por su vida, Clara solía lastimarse.
Llevaba unos meses en el manicomio, siempre en las noches despertaba sudada y gritando que tenía frío, o decía que las voces la despertaban, o que no la dejaban dormir, los médicos querían que mejorara de su depresión, pero ella no colaboraba, sus padres no querían que la dieran de alta, porque decían que el día 31 de octubre fecha en que fue asesinada su gemela, la chica siempre se comportaba como si estuviera poseída por demonios, se lastimaba con cualquier objeto, gritaba, maldecía y lloraba porque sí, habían intentado exorcizarla en su fe católica, pero ella no mejoraba.
 Llegó el día 31 de octubre  de 1994 y Clara Sanders empezó a hacer cosas raras, decía frases sin ningún sentido se acercaba a los médicos y les gritaba -"tengo que atarla esta maldita... tiene frío...se siente sola... está en un lugar oscuro"... Los médicos la llevaron a su habitación, y le inyectaron calmantes, cuando por fin creían que se había dormido, salieron a llamar a sus padres.
 Cuando llegaron los padres de Clara, la chica al parecer se había despertado, con la ayuda de su cama trabó las puertas de su habitación para que no entrara nadie,  los padres y el personal del hospital lograron ingresar a su habitación, notaron marcas en piso, eran de sangre y barro, parecían muchas pisadas, como si alguien hubiera caminado muchas veces por el cuarto con los pies mojados en lodo y ensangrentados, todo estaba revuelto, Clara no estaba, la ventana estaba abierta, algo que era casi imposible de creer para los médicos, los tranquilizantes que le habían inyectado era demasiados fuertes, el Sr. Sanders abrió la puerta del baño movido por un fatídico presentimiento, y allí la encontró, el cuerpo de su hija pendía de la ducha, con lágrimas de sangre en los ojos, ahorcada y en la pared habían escrito con sangre las siguientes frase " me asesinaste y morirás conmigo, ya no estaré nunca más sola".
Al tiempo se descubrió mediante el diario de Clara Sanders, el que estaba escondido en su alcoba, que podía tener contacto con Sara su hermana gemela asesinada,  al parecer cada 31 de octubre, ésta intentaba matarla, hasta que ese mismo día lo consiguió, Clara era atormentada por el espíritu de su hermana gemela que la incitaba a lastimarse, hasta que logró ingresar en su cuerpo para cobrar venganza, en el diario íntimo Clara había dejado bien relatado como estranguló a su hermana la tarde del 31 de Octubre y la lanzó al río en un arranque de ira.
Los desafortunados padres de las gemelas quedaron con una pena muy grande, eran sus únicas hijas, y entre ellas se asesinaron por competir por el amor de sus padres y cada noche antes de acostarse van a la habitación de las niñas a darles las buenas noches, porque según ellos las gemelas a veces aparecen amarradas del cuello compartiendo la misma cuerda, sin dejar de decir que tienen frío y que están en un lugar oscuro, también se dice que se las puede ver pasear de la mano, todos los 31 de octubre, a la misma hora, juntas caminan a orillas del río, a las seis de la tarde la hora en la que ambas fueron asesinadas.


sábado, 29 de agosto de 2020

Leyendas Urbanas de Buenos Aires "La Casa de la Palmera" 6 Muertes un Misterio sin resolver



En el barrio de Balvanera, aparece una misteriosa casa, que guarda una macabra historia sobre la familia Galcerán que vivió aquí varios años sobre la calle Riobamba al 100, en la actualidad tiene una maldición …

Ubicada a una cuadra del Congreso de la Nación, está la "casa de la palmera". En apariencia, una casa común y corriente. La verdad es que, tras la fachada, la casa esconde una macabra historia de muertes y tragedia familiar. Con una vistosa palmera que cubre el frente en su totalidad, el establecimiento maldito acosó a la familia Galcerán, que vivió varios años allí.



 

Hay ciertas leyendas urbanas que tienen ese halo que las hace irresistibles y dignas de ser transmitidas. La casa de las palmeras es una de esas misteriosas leyendas dignas de ser contadas, se remonta hasta finales del siglo IXX. Una casona antigua que podría pasar desapercibida si no tuviera una palmera también centenaria en su frente. Se la conoce como “la casa de la palmera” La casa posee seis ambientes (dos salones con hogares de ladrillos de notable belleza ornamental), tres baños, una amplia terraza y un sótano, todo distribuido en un diseño laberíntico, con varias escaleras, algunas de conformación realmente insólita.

En esta hermosa casa vivía Catalina Espinosa de Galcerán con su marido el Dr. Galcerán (un médico muy reconocido de Buenos Aires, murió durante la fiebre amarilla de 1871, mientras ayudaba a los enfermos).

Catalina compró la casa por su encantador estilo francés, que para aquella época era un poco inusual. Su interés principal era de tener una casa grande ya que necesitaba espacio para sus seis hijos, cinco varones y una mujer. Catalina era una mujer pudiente que contaba con fortunas heredaras de sus padres y de su difunto marido (quién también le dejó una considerable pensión por sus heroicos actos durante la fiebre amarilla en nuestra ciudad). A sus hijos nunca les faltó nada, por ello pudieron dedicarse a sus estudios sin necesidad de trabajar. Todos terminaron su carrera profesional, había un médico, un ingeniero, un abogado, un escribano, un arquitecto.



 

También estaba la única mujer cuyo nombre era Elisa que era muy creyente, a tal punto, que era muy asidua de asistir a misa todos los días, a muy pocas cuadras de su casa en la parroquia de Nuestra Señora de Balvanera. Además, se sabe que, la joven era una persona muy aplicada en los estudios y el trabajo.

Allá por el año 1909 pudo terminar su carrera de taquígrafa, cuentan que cuando llegó a la puerta de su casa, Elisa antes de ingresar giró su cabeza y fijó su mirada en un palacio que estaba a 100 metros de su propiedad, era el Congreso Nacional, sin dudarlo se dirigió allí para solicitar trabajo; el destino hizo que justo estuvieran buscando taquígrafas para cubrir vacantes y por ser tenaz consiguió aquel trabajo.

La joven Elisa entró a su casa eufórica anunciando que había terminado su carrera de taquígrafa y que al día siguiente comenzaba a trabajar de su profesión en el Senado de la Nación. Su madre estaba muy orgullosa de ella, ya que su hija era muy aplicada. No sentía lo mismo por sus hijos varones. Si bien ellos tenían título universitario, nunca les interesó trabajar.

 

Los cinco varones Galcerán, siendo mayores de edad, cada uno recibió una considerable suma de dinero de la herencia del padre, por lo que ninguno se dedicó a trabajar. A Elisa le molestaba y mucho, que ellos no trabajaran, no por el dinero sino por la dignidad de la propia familia a la que pertenecían.

Sin embargo, no era eso lo que más irritaba a la única mujer Galcerán. La vida libertina de sus hermanos iba en contra de sus propias creencias y de lo que su madre siempre trató de inculcar. Además de no ir a misa como pregonaba la progenitora, algunos se consideraban no ser creyentes. Elisa no podía aceptar ni tolerar de ninguna manera ese estilo de vida.

Años después del centenario de la República, la muerte tocó la puerta de Catalina. Los hermanos habían quedado sin su madre, por lo cual ninguno de los varones tenía intención de dejar la vivienda, no querían tener la responsabilidad de hacerse cargo de aquella casa. Fue Elisa, como única mujer, que se encargó del mantenimiento de todo el hogar, distribuyendo su tiempo completo entre el trabajo en el Senado y las tareas de la casa.

 

Los hermanos traían todo el tiempo mujeres de vida fácil y dudosa educación a la casa y hacían fiestas que terminaban a la madrugada. Elisa, esas noches se encerraba en su habitación rezando e implorando a Dios que ilumine y cambie la forma de vida de sus hermanos.

Además de mujeriegos, sus hermanos eran deportistas, por ello siempre Elisa tenía que preocuparse de supervisar las tareas de lavandería, si por algún motivo la empleada doméstica se equivocada de ordenar la ropa, quién recibía la reprimenda era Elisa, lo mismo sucedía con la comida, si no estaba bien preparada o no era lo que querían comer …



 

 

Los hermanos Galcerán amaban mucho a su madre, a tal punto, que luego de que ella falleciera, decidieron clausurar el cuarto y dejarlo como estaba sin tocar absolutamente nada, como una especie de museo, pero sin visitantes.

Al tiempo, una serie de hechos misteriosos comenzaron a suceder. Un día, uno de sus hermanos falleció repentinamente mientras jugaba un partido de tenis con sus amigos, la causa, un infarto le provocó la muerte súbita.

 

Luego del entierro, y al llegar la noche los hermanos se encontraban en el living principal de la casa descansando de un día exhausto tras el velatorio. La hermana de ellos habló y dijo que, así como se clausuró el cuarto de la madre para preservar su memoria, se hiciera lo mismo con el cuarto de su hermano. Ellos, tristes y acongojados por la repentina partida de un querido miembro de la familia, asintieron con su cabeza. Lo único que llamaba la atención es que, Elisa no manifestaba sentimiento de dolor; así fue a cerrar la puerta del cuarto de su hermano para siempre, se dirigió a su aposento para dormir. Más aún, a la mañana siguiente fue a trabajar como si nada hubiera pasado …

Meses después otro hecho iba a enlutar a la familia, uno de los hermanos de Elisa estaba disfrutando un día de sol en las inmediaciones del Yatch Club Argentino con una amiga, luego de unos tragos en el bar, estando totalmente ebrio se dirigió a su velero para salir a pasear por el río. Mientras subía a la embarcación tropezó y cayó al agua, la mala suerte hizo que en la caída llevara consigo una soga de amarre, por lo cual se enredó y murió ahogado al instante.

La misma escena se había repetido, salutaciones de condolencias y Elisa cerrando la puerta del cuarto definitivamente. Sus hermanos seguían acongojados y Elisa continuaba con sus quehaceres. Al año siguiente, otro de sus hermanos muere en un accidente automovilístico; sus hermanos no podían soportar que hayan perdido a otro ser querido y Elisa seguía clausurando cuartos.

Tiempo después, el libertinaje seguía con sus dos hermanos y Elisa sentía odio y rencor por la forma de vida que seguían llevando; todos querían la casa y nadie se quería ir, eso los obligaba a convivir en el mismo espacio. A partir de allí el luto vistió a la familia. Casi misteriosamente, los entierros se sucedieron uno tras otro

Uno de sus hermanos salió de fiesta como muchas noches; estaba con sus amigos en lo de Hansen, un lugar de baile de tango en la esquina de Figueroa Alcorta y Av. Sarmiento que en aquella época rondaban malevos, chicas fáciles y “niños bien” que buscaban mujeres y alcohol. Estando ebrio, el hermano de Elisa se enfrentó por una mujer con uno de los malevos más peligrosos del lugar, en la pelea, un cuchillo atravesó el estómago del joven Galcerán provocando su muerte inminente.

El único hermano varón que quedaba vivo era el médico, quién por las noches solía tener aventura con una de las mucamas de la casa. Los cuartos de las sirvientas quedaban en la planta baja detrás de la cocina; cada una de ellas tenía su propia habitación. Por las noches, cuando todos dormían, él acostumbraba a bajar para ir a la habitación de ella para tener noches muy apasionadas. Elisa sabía muy bien todo lo que pasaba en la casa y eso despertaba su ira, pero tenía que reprimir su enojo porque él era un hombre mayor y no podía reprocharlo.