jueves, 4 de julio de 2019

Lee gratis el capitulo 1 y 2 de Viajes en el tiempo "Paradoja"


Nota del Autor

  Queridos lectores, la siguiente historia que leerán a continuación, es una novela corta, el tercer tomo de la saga de novelas cortas de terror, misterio y suspenso, escrita de una forma sencilla que roza más el estilo del cuento de terror, la saga se titula “Mortuus Tempus”, y nos lleva de viaje al mundo del terror. Cada tomo va hilvanando el complejo y amplio mundo de lo sobrenatural y lo paranormal, con personajes capaces de viajar en el tiempo, asesinos en serie, brujas, demonios, misteriosos casos de desapariciones y apariciones, criaturas de mundos desconocidos, portales a otras dimensiones, crímenes sin resolver y hasta posesiones demoníacas, cada uno de estos casos van dejando diferentes claves para desenmarañar los misterios que nacen en cada uno de sus tomos.
Cada libro puede leerse de manera individual, pero recomiendo leer los tres tomos publicados hasta el momento para conocer en profundidad la historia de cada personaje.


Mortuus Tempus

Tomo 1 “Cofradías”: Mortuus Tempus
Tomo 2 “Tiempo Muerto”: Posesiones demoníacas
Tomo 3 “Viajes en el tiempo”: paradoja
Tomo 4 “Universos Alternativos”: Viajes en el tiempo
Tomo 5 “Cofradías”: El culto.


El tiempo es relativo, depende de la gravedad y la velocidad. Hay dos formas de viajar en el tiempo, una es inducida y la otra es espontanea. Hay conceptos dentro de los viajes en el tiempo llamados paradojas y bucles temporales…

- Tomás Arbe, Diciembre de 1996 -


1
Vera Brown
Viernes 20 de Julio, 1970.

   El frío viento meció su largo cabello rojizo, observó con los ojos bien abiertos el atardecer entre las torcidas y frondosas ramas de los árboles cuyas  lánguidas ramas se entrelazaban enredándose unas con otras para no permitir el acceso de la luz, el perímetro se veía desierto, la gran variedad de vegetación parecía ser muy vieja, pocas personas tenían el valor de caminar por aquellas tierras,  los senderos eran sombríos, con paso lentos avanzaba, sabía que algo no andaba nada bien, un presentimiento fatídico la perturbó, las piernas le temblaron, no entendía bien por qué tenía miedo, a su alrededor reinaba un silencio nefasto, la oscura belleza del bosque la envolvía, continuó caminando. Las hojas muertas crujían bajo sus pies, un sonido la sobresaltó, observó a una lechuza que parecía petrificada sobre una rama, a lo lejos vislumbró una figura humana que se escabullía entre el follaje, vestía una capa que no le permitió ver con claridad si se trataba de un hombre o una mujer, Vera Brown sintió de repente un dolor punzante en medio de su pecho, como una angustia, o un grito interno que no desea salir,  un presentimiento funesto la abrumó, corrió por el sendero persiguiendo a la persona que llevaba puesta la capa negra, no entendía porque tenía esa necesidad de ir tras él. A pesar del pavor continuó, siguió corriendo en la misma dirección, hasta que la perdió de vista, desapareció entre la maleza.
 Vera se inclinó agitada, cuando alzó su cabeza miró hacia su costado y allí la vio, primero no comprendió  lo que estaba viendo, la escena que tenía frente a ella era casi imposible de creer, el cuerpo comenzó a temblarle, no podía apartar sus ojos temerosos que comenzaban a llenarse de lágrimas, su adorada madre yacía muerta en el sendero del bosque negro, los ojos duros y abiertos, el rostro apacible, estaba como si hubiera sido recostada boca arriba con los brazos extendidos sobre el dibujo de un círculo, había recibido cortes profundos en sus muñecas, la tierra estaba mojada de sangre a la altura de las incisiones, su pecho ensangrentado enseñaba una profunda puñalada en su corazón, con la sangre habían dibujado extraños símbolos en el árbol a su derecha. Vera comenzó a ver borroso, como si estuviera a punto de desmayarse, el corazón se agitó en su pecho, hasta que cayó inconsciente sobre la tierra.
 Cuando abrió los ojos miró el reloj en la pared de su habitación, eran las 6:00 pm, estaba recostada en su cama, recordó que se encontraba haciendo la tarea para la escuela y que el sueño la venció. ¿Lo que acababa de presenciar en el bosque había sido una pesadilla? Se preguntó, pensó en su madre y corrió a la cocina, pero no la encontró, recorrió toda la casa buscándola, subió las escaleras desesperada, quizás su madre descansaba en la alcoba, la puerta estaba abierta, al ingresar halló a su abuela junto a la cómoda guardando la ropa doblada y planchada.
        Niña, ¿qué te sucede? – Preguntó Cándida al verla.
        Abuela… ¿Dónde está mamá? – Preguntó desesperada y con el tono de voz elevado.
        Salió a caminar como todas las tardes, tu madre necesita hacer largas caminatas por recomendación médica, lo sabes muy bien. – Dijo Cándida observándola confundida.
        No entiendes abuela, creo que a mamá va a ocurrirle algo malo… Creo que alguien va atacarla en el bosque. – Dijo Vera gritando.
        Tranquilízate Vera, ella debe estar por llegar, nunca se tarda más de una hora, salió a las cinco de la tarde.
        Acabo de despertar en la cama, pero no recuerdo haberme dormido, estaba haciendo la tarea y me sentí mareada, tuve un sueño o una premonición en la cual mi madre estaba muerta en el bosque. – Dijo Vera atormentada y se agarró la cabeza con ambas manos.
        Niña, sólo fue una pesadilla, ya verás que tu madre en cualquier momento atravesara la puerta. – Dijo Cándida preocupada.
        ¿Recuerdas cuando mi padre tuvo el accidente hace dos años, cuando tuve una especie de premonición sobre mi padre? Nadie me creyó que él perdería su mano en la fábrica… Fuiste la única que me creyó. –
        Te creí porque a mí suele sucederme lo mismo, a veces veo cosas que van a pasar, como el día en que falleció tu abuelo, pero tranquila, Vera, es normal tener ese tipo de pesadillas cuando queremos demasiado a alguien.
        No abuela, no sé si fue pesadilla, fue igual que el día que papá perdió su mano, créeme, vi a un hombre con capa negra, lo corrí por el sendero del bosque, le vi en su mano un cuchillo ensangrentado y vi a mi madre muerta, ¡hay que ir ya al bosque! Quizás estemos a tiempo, ¡créeme abuela, alguien asesinará a mamá! – Dijo Vera sollozando, su abuela se cubrió la boca con ambas manos y se sentó a los pies de la cama. — ¿Qué piensas abuela? ¿Qué te sucede? – Preguntó Vera desde el umbral de la puerta.
        Qué quizás sea demasiado tarde, el accidente de tu padre ocurrió mientras lo veías en un sueño, acabo de sentir un dolor en medio de mi pecho. –  Dijo Cándida y comenzó a llorar.
        No, abuela, ¡no puede ser! – Gritaba Vera.
        Piensa, Vera, ¿qué hora era cuando comenzaste a sentir mareos antes de sueño? – Preguntó su abuela con el pañuelo en la mano.
        No sé, creo que las 4:50 pm… No recuerdo exactamente... Sí, eran como las 4:50, porque cuando entre a mi habitación mamá apagó mi radio para que estudiara, la última vez que vi a mamá serían minutos antes de las 5… Debemos hacer algo abuela.  – Dijo Vera y observó el reloj en la pared, eran las 6:15 PM.
        Llamaré a la comisaría, tú quédate tranquila. – Dijo agarrando el teléfono. Vera caminaba por la habitación de su madre nerviosa mientras que Cándida hablaba por teléfono.
        ¿Qué te dijeron? – Preguntó al verla colgar él tubo.
        Qué irán a revisar el sendero… Hay que esperar que nos llamen.
  Vera y Cándida esperaban ansiosas la llamada del comisario, ambas en silencio no dejaban de observar el viejo reloj de péndulo en el living de la casa, el cual marcaban las 7:40 PM.
– Si no le hubiera ocurrido algo mamá ya estaría aquí, nunca llega tarde, nunca tardó tanto. – Dijo Vera angustiada mordiéndose las uñas.
– Ya, Vera, tranquilízate, por favor, debemos esperar. – Respondió Cándida.
– Hoy en la tarde sucedió algo muy extraño cuando mamá despedía a papá, una muchacha extraña intentó hablar con ella, yo no llegué a ver su cara, pero percibí algo extraño en ella, mamá me dijo que al parecer se equivocó de casa… ¿Y si fue secuestrada? – Preguntó Vera.
–Ya sabremos niña intenta tranquilizarte.
–  ¿A qué hora llega papá?
– Como a la 9 de la noche.
  El timbre de la casa sobresaltó a las mujeres, Cándida se levantó del sillón y acudió a la puerta principal, del otro lado se encontró con un oficial de la policía, Vera sabía que su madre había muerto, pero aun así tenía una pequeña esperanza de que aquella premonición se tratara de una pesadilla.
– Buenas noches. – Dijo el oficial y se quitó la gorra.
– Dígame de una vez, ¿saben algo de mi hija? – Preguntó asustada.
     –   Lamento informarle que su hija fue hallada muerta en el sendero del bosque.                            
          Dijo el oficial. Cándida se desmayó, Vera gritó y comenzó a llorar.  


2
Diez años después
Domingo 20 de Julio, 1980.

  Desde la muerte de su querida madre, que la vida de Vera Brown había cambiado rotundamente, tenía quince años cuando tuvo aquella premonición donde se cruzó con el asesino del bosque, los días siguientes al hallazgo del cadáver, habían sido un caos de periodistas en la puerta de su casa, su padre desde entonces no dejaba de beber, Vera se había obsesionado con encontrar al asesino para hacerle pagar con creces todo el daño que venía ocasionando desde su primera víctima, solía  recortar cada noticia del periódico para pegarla en la pared de su cuarto y así intentar seguir los pasos del asesino serial,  la policía no tenía un sospechoso bien definido, pero Vera no descansaría hasta encontrar a quien había asesinado a su madre, según se creía, en un rito satánico. En la escena del crimen encontraron símbolos paganos y antiguos de adoración al diablo, estaban dibujados con la sangre de la víctima en dos de los árboles que rodeaban su cuerpo, ella presentaba cortes en sus muñecas y una puñalada que desgarró su corazón.
  Aquellos diez años fueron difíciles,  solía encerrarse dentro de sí misma, llevaba muchos años luchando contra la depresión. La relación con su padre era pésima, y su abuela había padecido durante tres años una terrible enfermedad, Vera había estado cuidándola con dedicación y amor, Cándida murió tomada de su mano ocho años después de la muerte de su hija, desde entonces Vera  sufría de pesadillas constantes, los dos últimos años padecía de fuertes migrañas, los médicos no encontraban el origen de dicho intenso dolor de cabeza, le habían realizados varios estudios, pero no hallaban el porqué de su dolencia. Vera trabajaba como maestra de música para solventar sus gastos, era una chica que vestía como rebelde, usaba poco maquillaje, y llevaba siempre su melena rojiza revuelta a la altura de sus hombros y constantemente se acomodaba el pelo por sus rulos rebeldes. Se movilizaba en su bicicleta, no le gustaba conducir un automóvil y siempre tenía su walkman alrededor de su cuello, no salía sin ellos jamás. Nunca había formalizado ni tenido ninguna relación amorosa duradera, los dos hombres con los que había tenido un romance no llegaron a durarle más de tres meses, prefería la soledad debido a su obsesión con el asesino de su madre.
 El agua corría mansa, a Vera le gustaba ir al río a observar el atardecer en el bosque, apoyó su cabeza y espalda cómodamente contra el tronco de un árbol, ir al lago calmaba su ansiedad y mejoraba sus jaquecas. Agarró unas pequeñas piedras y las lanzó en el agua, el cielo estaba nublado, pero de tanto en tanto unos débiles rayos de sol atravesaban el bosque, pensó en su querida abuela, había fallecido dos años atrás de una cáncer terminal sin saber quién era el asesino de su hija, no tenía una buena relación con su padre quien se había entregado de lleno al alcohol desde la muerte de su esposa, tampoco tenía amigos, era una chica de veinticinco años solitaria que padecía de insomnio y de frecuentes migrañas, fumaba mucho y comía muy poco, Vera era una chica hermosa de cabello corto y rojizo y grandes ojos grises, pero lucía muy delgada, siempre tenía marcadas unas oscuras ojeras bajo sus ojos por el mal dormir.
En un momento se dejó llevar por el aire que corría, cerró los ojos y vislumbró un pasillo muy iluminado, casi como si estuviera ahí, el sonido del crujir de las hojas secas le quitó la concentración.
        Buenas tardes. – Exclamó una voz femenina tras ella.
        Hola. – Dijo Vera alzando su cabeza, tenía frente a ella a una muchacha muy joven.
        ¡Te conozco! Eres la maestra de música en mi colegio. – Exclamó la adolescente.
        Sí, así es, enseño piano en el conservatorio municipal y a veces trabajo en la escuela secundaria como suplente de la profesora de música. – Dijo Vera.
        No fui aún alumna tuya, pero te he visto en la escuela.
        ¿Qué edad tienes? No deberías estar sola aquí, anda suelto un asesino. – Dijo Vera poniéndose de pie y recogiendo su bolso.
        Siempre ando por aquí, el bosque es como mi lugar en el mundo, en otra vida debo haber sido un árbol quizás. – Dijo la chica mirando el cielo. – Por cierto, no te dije mi nombre, soy Emma Levi. – Extendiendo su mano en señal de saludo.
         Vera Brown, un gusto conocerte. Vamos, te acompañaré hasta un lugar seguro. – Agarró la mano de la chica para devolverle el saludo, Emma la observó a los ojos y luego miró  su pulsera.
        Era de tu madre… Digo, la pulsera, es muy bonita, tiene un dije muy lindo, es el árbol de la vida. – Dijo Emma, los ojos de aquella adolescente le provocaron un poco de miedo, tenía una mirada profunda.
        Sí, así es, ella nunca se quitaba esta pulsera, ¿cómo lo supiste? – Preguntó asombrada.
        Mi madre suele decirme que tengo un don especial, vengo al bosque para pasar un tiempo en soledad, creo que tu madre fue asesinada… ¿Es así? – Preguntó Emma.
        Sí, en verdad tienes un don. Eres una niña curiosa, la verdad me sorprendes. – Respondió asombrada.
        No soy tan niña, acabo de cumplir dieciséis años. Disculpa si te incomodo, no deseo asustarte, es por estas cosas que no tengo amigas, son pensamientos que vienen a mi mente, como susurros traídos por el viento. No me malinterpretes, no escucho voces en mi cabeza, no estoy loca ni nada de eso, es un don… Tu madre fue una mujer muy buena. – Dijo Emma.
        Sí, era una mujer sorprendente, fue asesinada aquí, dejaron su cuerpo en el sendero, precisamente hoy es su aniversario, la mataron el 20 de Julio de 1970. – Dijo Vera agarrando su bicicleta y comenzando a caminar.
        Lo siento mucho, pero acabar con tu vida no la traerá de regreso. – Dijo Emma mirando sus muñecas.
        Tenía apenas dieseis años cuando intenté suicidarme, eso ya quedó en el pasado, ahora sólo buscó vengarme, o al menos encontrar al hijo de puta que mató a mi madre… Lo siento, no debería hablar de esto con una niña.
        ¿Conoces a Carmen Levi? Es una gitana que, según dicen, puede ver más allá, deberías visitarla, percibo en ti un gran poder, pero no sé cómo explicártelo, creo que eres una bruja natural. – Dijo Emma.
        No creo en las brujas, aunque en algunas oportunidades tuve visiones o ensoñaciones, no sé cómo llamarlo, de todos modos,  no me sirven de nada. – Dijo Vera.
        No es eso, hay algo más en ti, como un don especial. Visita a Carmen, creo que va  a servirte de mucho, yo suelo venir al bosque todos los días a la misma hora, escribo en mi diario y disfruto de la naturaleza, si me necesitas, aquí me encontraras. – Dijo Emma.
        Gracias, lo tendré en cuenta. – Dijo y se apoyó en el tronco de un árbol.
        ¿Te encuentras bien? – Preguntó Emma.
        Estoy mareada y tengo un poco de nauseas. – Dijo Vera y se desmayó.
Al abrir los ojos estaba sola en el bosque, caminó lentamente y confundida por en el sendero que conducía a la ciudad, buscando a Emma. Miró hacia abajo y notó un pequeño charco de sangre fresca, escuchó una voz masculina gritar.
 – Atraviesen el portal y sean bienvenidos a la luz…
 Vera comenzó a buscar desesperada de dónde provenía aquella voz, estaba segura que no se hallaba lejos, comenzó a correr la maleza con ambas manos, se lastimó con unas plantas silvestres llenas de espinas en sus hojas, se observó las manos temblorosas, escuchaba unos gritos muy cerca. Al atravesar aquella maleza frondosa, vio a un hombre robusto, muy alto, que llevaba puesta una capa negra, correr por el sendero, empuñaba un cuchillo en su mano. La miró directamente a los ojos, sus negras pupilas brillaban extrañamente, la señaló con su mano ensangrentada.
        Será un placer para mí desmembrar tu débil cuerpo y quebrar tu alma. –Le dijo el hombre, se levantó del suelo y comenzó a caminar hacia ella, Vera quedó paralizada por el miedo, la visión se le nubló, sus ojos bien abiertos miraban con terror todo el perímetro, había un hombre joven desangrándose en el piso, pudo vislumbrar el dibujo de un círculo, cerró los ojos.
        Abre los ojos, Vera. – Escuchó la apacible voz de Emma.
        Creo que asesinaron a alguien muy cerca de aquí. – Exclamó Vera asustada.
        ¿Lo viste? – Preguntó Emma.
        Sí, vi a un hombre correr, creo que es el asesino del bosque, debemos salir de aquí rápido. – Dijo Vera.
        Te acompañaré hasta tu casa, no te dejaré sola, te ves muy pálida. – Dijo Emma preocupada y asustada.
        Hacía mucho tiempo que no tenía una premonición, en alguna parte del bosque quizás alguien esté siendo asesinado… Debemos irnos de aquí, llamaremos a la policía. – Dijo Vera.
        Tienes que visitar a la gitana, esto que te sucede es por algo. – Exclamó Emma.

Martes 22 de Julio, 1980.

   Cerró el paraguas y miró la vieja casona de la gitana Carmen Levi, el agua caía mojando su cabello, primero dudó en ingresar, las paredes oscuras y llenas de moho le daban un aspecto de abandono, caminó muy despacio por el jardín delantero, no había ni una sola planta viva, todo se veía tenebroso, el escaso pasto provocó que se ensuciara los botas con barro, subió los cuatro escalones de madera y al pisarlos rechinaron, parecía que iban a caerse en cualquier momento, en la galería había dos silla rotas que al parecer habían sido hamacas en alguna época, el piso se encontraba cubierto de barro y hojas secas, una lámpara amarillenta tintineaba y provocaba sonidos eléctricos como si estuviera a punto de romperse, sobre la gran puerta de roble había un cartel adornado por luces intermitentes rojas, las cuales algunas no funcionaban. Decía “Madame Carmen Levi, médium y vidente natural…”
Vera respiró hondo y tocó el timbre, a los pocos segundos una mujer de mediana edad abrió la puerta, las bisagras rechinaron.
        Mi nombre es Vera Brown, tengo cita a las cinco de la tarde.
        Sí, la estábamos esperando, adelante. – Le dijo la gitana.
  Vera quedó asombrada al ingresar a la casa, todo estaba perfectamente ordenado y limpio, el aroma a incienso era encantador, unos hermosos sillones de cuero negro individuales junto a las paredes armaban la sala de espera, una gran cantidad de velas encendidas daban un aspecto seductor, la magia flotaba en el ambiente,  las plantas colgantes y esculturas por todo el living llamaron su atención, la gitana la guio hasta el consultorio donde Carmen la esperaba. Vera atravesó el umbral de la puerta, a su costado izquierdo un ventanal abierto mecía unas largas cortinas de seda negra, todo estaba en penumbras, el olor del sahumerio era demasiado fuerte, las extrañas estatuillas y esculturas llamaron su atención, hadas con cuernos, duendes y demonios decoraban las vitrinas, y allí la vio por primera vez, la famosa gitana de la ciudad, madame Carmen Levi, estaba sentada tras una mesa redonda, acariciaba a su gato negro que descansaba sobre su regazo.
        Puede sentarse, Srta. – Le dijo con su ronca voz la gitana. Vera la observaba con atención, Carmen era extremadamente llamativa, sus grandes aros de rubí parecían ser pesados, estiraban los lóbulos de sus orejas, sus ojos verdes exageradamente deliñados eran enormes, su piel era pálida y con aspecto húmedo, con varios lunares y espinillas, tenía un pañuelo rojo en la cabeza que cubría su cabello, una mechas onduladas enseñaban un color negro intenso, llevaba puesto un vestido de varios colores, cuando abría la boca podía verse un diente de oro.
        Gracias por recibirme. – Exclamó Vera.
        Le gustan mis aretes, ¿verdad? Son el regalo de una cliente… – Dijo Carmen tocando con sus dedos los pesados aros de rubí. – Estíreme sus manos. – Con el dedo índice acarició la palma derecha de la joven. Vera sintió escalofríos, la gitana era de piel fría, su uñas estaban pintadas de rojo y eran largas y puntiagudas, tenía las manos repletas de anillos.
        Tuvo usted una vida algo trágica…Veo muchas lágrimas… ¿Qué la trae de visita? – Dijo Carmen, el gato saltó de su regazo al piso.
        Necesito saber por qué en algunas ocasiones tengo premoniciones, son como ensoñaciones donde veo lo que le está sucediendo a otra persona, hace dos días atrás vi a una persona siendo asesinada en el bosque, creo que es el asesino del bosque, me ha sucedido antes, cuando tenía trece años vi un accidente que sufrió mi padre y a los quince años me pasó de ver en un sueño a mi madre muerta en el sendero del bosque negro. – Dijo Vera con los ojos bien abiertos y cargados de lágrimas contenidas.
        Tranquila niña, te diré lo que te sucede… Tú tienes una condición especial, por eso sufres intensos dolores de cabeza, lo que llamas premoniciones es realmente visión remota. La visión remota es la capacidad psíquica de recibir información o impresiones de un evento, persona,  o lugar que se encuentren a distancia, por algún motivo especifico tu mente se conectó con la de un ser oscuro, el asesino del que hablas no es mujer, no es hombre, es un espíritu, tú al estar conectada psíquicamente con este espíritu inhumano lo puedes ver, ¿me entiendes? – Dijo Carmen y soltó la mano de Vera.
        Yo veo a un hombre robusto, de gran estatura, con cabello largo de color negro, tiene algo extraño en los ojos, son completamente negros, su piel es pálida y en la mejilla izquierda tiene una cicatriz, debe tener unos 40 años…  ¿Por qué estoy conectada a ese espíritu?
        Porque asesinó a tu madre y buscas atraparlo, pero déjame decirte que la visión remota no va a servirte para atraparlo, tienes una capacidad muy valiosa que pocas veces he visto, lo has heredado de tu difunta abuela, este hombre del que hablas sólo podrás verlo tú, ves al espíritu que habita en diferentes personas, es un huésped, no ves a la persona que esta poseída por él. – Dijo Carmen encendiéndose un habano.
        ¿Qué capacidad? No entiendo con claridad, estoy segura que es el mismo hombre que asesinó a mi madre.
        El asesino es un persona poseída, tú lo ves porque estas conectada con él… Hay mujeres que nacen con poderes especiales, en esta ciudad se esconde hace muchos años una cofradía de brujas, tu abuela era una mujer que nació con una capacidad especial, no era una bruja precisamente, era una viajera en el tiempo, la cofradía de brujas quería usarla, pero ella no quiso ser parte de ese culto, no fue la única, yo tampoco quise pertenecer a cierto culto en honor a Brosel Cass, las brujas custodian los secretos del más allá… Hablemos de tu capacidad, eres alguien especial, eres una viajera en el tiempo. – Dijo Carmen y sonrió.
        ¿Me intenta decir que los viajes en el tiempo son posibles? ¿Cómo uso esa capacidad? Quiero salvar la vida de mi madre. – Preguntó Vera ansiosa.
        Tranquila, ve despacio niña, ve despacio… En la numerología espiritual, los números 11, 22 y 33 son los denominados números maestros, siendo el numero 33 el más alto en la escala…. El 33 simboliza el grado alto de consciencia espiritual por parte del ser humano, característica que se necesita para poder viajar en el tiempo o realizar viajes astrales, tu consciencia espiritual es demasiada elevada, tu cerebro padece de una condición especial, por eso sufres dolores intensos de cabeza, eso te convierte en una viajera en el tiempo. – Dijo Carmen.
        Quiero salvar la vida de mi madre, ¡enséñeme a viajar, a desarrollar esta capacidad en mí! – Suplicó Vera.
        Tranquila mi niña, que los viajes en el tiempo no son cosa fácil, y créeme cuando te digo que hay hechos que no se pueden cambiar, conocí a una viajera en el tiempo una vez llamada Celeste Arbe, cometió el terrible error de buscarse a ella misma en el pasado y ahora está algo loca, jamás te cruces contigo misma o perderás la cabeza, así como puedes viajar, puedes destruirte a ti misma, tus pensamientos y recuerdos, tu voz interior van a una velocidad muy elevada, debes controlarte si deseas viajar, debes relajar tu mente. – Dijo Carmen.
        Enséñeme a viajar, ¡ayúdeme a desarrollarme como viajera en el tiempo! – Dijo Vera.
        No soy maestra de nadie niña, deberás desarrollar tu poder de viajera con otra bruja, puede servirte de ayuda Celeste Arbe... Espero haberte sido útil. – Dijo Carmen y sonrió señalando la puerta.
        Gracias. – Exclamó Vera y se levantó de la silla.
        Nos volveremos a ver querida niña. – Dijo Carmen y comenzó a reír.


Jueves 24 de Julio, 1980.

  La habitación estaba sombría, unas velas iluminaban débilmente los rostros de las mujeres sentadas en suelo sobre almohadones, las ventanas estaban abiertas, el aire mecía la llama de las velas, afuera el día daba paso al crepúsculo, Vera percibió un olor a humedad, visualizó otra vez un pasillo angosto, casi podía sentirse en aquel túnel, abrió los ojos y observó a Emma.
        Esto de la meditación no va a servirme de nada, así nunca lograré viajar en el tiempo, mi cabeza no quiere calmarse, no puedo quedar en blanco, no sé cómo lograrlo, sólo veo un pasillo. – Dijo Vera y se levantó del suelo.
        La gitana dijo que debes controlarte, inténtalo. – Exclamó Emma.
        No, no puedo, no dejo de escuchar mis pensamientos, mi voz mental, por decirlo de alguna forma, va muy rápido, ¡no lo lograré! – Dijo Vera molesta.
        ¿Y qué paso con la Sra. Arbe? ¿Por qué no la visitas? – Preguntó Emma.
        A veces creo que eso de la capacidad es una mentira de una gitana loca, hay cosas que una niña de tu edad no comprendería… – Dijo Vera y comenzó a caminar por la habitación. – De acuerdo con la descripción convencional de la teoría de la relatividad, las partículas materiales al moverse a través del espacio-tiempo se mueven hacia adelante en el tiempo, esto quiere decir que se mueven hacia el futuro y hacia un lado u otro del espacio, el hecho de que la energía total y la masa sean positivas está relacionado con el hecho de que las partículas se muevan hacia el futuro… Un aspecto comprobado experimentalmente de la teoría de la relatividad es que viajar a velocidades cercanas a la velocidad de la luz ocasiona una dilatación del tiempo, o sea, el tiempo de un humano que viaja a esa velocidad corre más lentamente… Desde la perspectiva del viajero, el tiempo parece fluir más rápidamente, causando la impresión de que la persona hizo un viaje a través del tiempo, este fenómeno en sí mismo no es lo que suele denominarse como viaje a través del tiempo… El concepto de viaje en el tiempo ha sido frecuentemente utilizado para examinar las consecuencias de teorías físicas como la relatividad especial, la relatividad general y la teoría cuántica de campos…
        ¡Ya cállate! Esto no se trata de física cuántica, ni de matemáticas, no se trata de ciencia o lo que sea que intentas explicarme, esto es un don, una capacidad especial no sé cómo llamarlo, te guste o no, tienes el privilegio de ser, por naturaleza, una viajera en el tiempo, y buscas explicaciones razonables y lógicas a algo que no tiene… Ya cálmate, así jamás podrás viajar ni en un trasporte público, pareces una loca, te pregunté sobre Celeste Arbe. – Dijo Emma molesta.
        Está bien, tranquilízate, tienes razón. Celeste Arbe, según dicen, está medio loca, fuma hierba, es una hippie que trabaja como mesera, ayer en la noche intenté hablar con ella, fui hasta su trabajo, canta y toca la guitarra en una taberna, no quise molestarla porque no sé qué pensar de todo eso de los viajes en el tiempo, por más que lea y lea sobre eso no sé qué pensar. – Dijo Vera  encendiendo la cafetera eléctrica.
        Primero deberías dejar de beber tanto café, eso no te ayuda a relajarte, yo sé que he nacido diferente, intento desarrollar mi don de bruja, pero creo que es miedo, tienes miedo porque estas conectada a un ser maligno, como te dijo la gitana. Todos en esta ciudad saben que esa gitana loca, como la llamas, tiene un gran poder, hay personas que viajan sólo por ella, Carmen no es una farsante, no sé cómo ayudarte, soy muy inexperta aún, tienes que visitar a Celeste Arbe, es tu vecina, vive a pocas calles de aquí. – Dijo Emma.
        Está bien, tienes razón, es un poco de miedo, ¿qué tal si Celeste Arbe me dice que esa capacidad de viajar en el tiempo es real? Lo que más deseo es salvar la vida de mi madre, pero no sé qué hacer, ¿si esa conexión con el asesino del bosque provoca alguna anomalía en el espacio-tiempo? ¿Y si creo una paradoja? – Dijo Vera.
        Ya para con todas esas dudas, vamos, te acompañaré hasta la casa de los Arbe ahora mismo. – Dijo Emma entregándole su campera de jeans a Vera.

 Eran las 7:30 pm, Emma abrió su paraguas al llegar a una esquina, mientras caminaban por la calles de la ciudad de Santa María, Vera permanecía en silencio, sólo escuchaba a su reciente amiga adolescente hablar casi sin parar.
        Esta noche será luna llena, no importa la lluvia, la luna ahí estará, es una noche especial para los hechizos… Bueno, dejo de hablar, hemos llegado, esta vieja casona es la de la familia Arbe, es una de las casas más antiguas de la ciudad. – Dijo Emma mirando hacía el jardín de la casa. –Debo irme, es tarde y mi madre se preocupa, desde que anda el asesino del bosque por estas tierras se la pasa regañándome cuando llego tarde a casa. –
        ¿Vas a dejarme sola? – Preguntó Vera dejando su bicicleta.
        Tranquila, Celeste es una hippie. ¿Qué puede hacerte una hippie amante de los viajes en el tiempo y de la hierba? No parece que tuvieras veinticinco años… Nos vemos pronto, debes contarme luego como te fue. – Dijo Emma.
 Vera se quedó observándola hasta que la muchacha desapareció, abrió las puertas de hierro para ingresar al jardín delantero de la casa, caminó agarrada de su bicicleta hasta la puerta principal, la lluvia comenzó a caer con más fuerza, subió los escalones hasta la galería, acomodó su cabello mojado y se puso la mochila, notó en una ventana junto a la puerta que un niño la miraba, suspiró hondamente y tocó el timbre de la casa.
        ¿Buenas noches? – Dijo una mujer rubia, tenía una larga trenza hacia un costado, sus ojos eran de color oscuros, sobresaltaban en su pálida piel, llevaba puesto un holgado vestido blanco y sus pies estaban desnudos.
        ¿Es usted Celeste Arbe? – Preguntó Vera.
        Sí, por favor adelante, hace frío aquí afuera, entre y dígame que necesita. – Dijo Celeste con cortesía. Vera ingresó.
La sala de la casa era grande, había algunas velas encendidas y almohadones de colores por todas partes, un niño la miraba sentado en el primer escalón.
        Él es mi pequeño, se llama Tomás. – Dijo Celeste acercándose a la chimenea donde agregó dos leños. – Siéntese, señorita. ¿Cómo se llama?
        Soy Vera Brown…– Respondió con timidez.
        ¿Desea una taza de té? Acabo de preparar té de rosas, es muy bueno para la piel. – Dijo Celeste.
        No, gracias, estoy bien, muchas gracias. – Respondió Vera quitándose la campera de jeans.
        Hay algo que se me hace familiar en usted, creo que la he visto antes. – Dijo Celeste mirándola fijamente.
        No, es la primera vez que nos vemos. – Exclamó Vera.
        Es extraño, siento que ya la conozco… ¿Qué necesita, Srta. Brown?
        No sé cómo decirlo… – Dijo Vera, se notaba nerviosa, se frotaba las manos. – Alguien me habló de usted, me dijeron que puede ayudarme.
        Sea precisa, Srta. Brown, no sienta miedo, pregunte lo que desee. – Dijo Celeste sentándose junto ella. Vera la miró a los ojos, Celeste tenía una mirada profunda, las ojeras bajo sus ojos la hacían ver un poco demacrada, era delgada y sus pómulos estaban muy marcados, Vera notó un tic nervioso en ella, movía la nariz de tanto en tanto.
        Visité a una gitana que me dijo que usted… No sé cómo decirlo… Que usted sabe cosas sobre los viajes en el tiempo. – Dijo Vera con rapidez.
        Espéreme un momento. – Dijo Celeste y fue hacia donde estaba su hijo. — Tomás, sube a tu habitación, en un rato te llamaré cuando esté lista la cena… Si cariño, mamá tiene que hablar en privado con la señorita que nos visita. – Dijo Celeste, el niño subió las escaleras, la mujer miró a Vera y otra vez se sentó a su lado.
        ¿Puedo llamarte Vera? – Preguntó la Sra. Arbe, la chica le respondió que sí con la cabeza. – Cuando te vi en la puerta supe que eras confiable, yo también heredé este don o condición, o falla cerebral, ya no sé cómo llamarlo,  no será una tarea fácil, por supuesto no quiero que mi hijo se entere de esto nunca, ¡jamás! A veces no sé si ser un viajero en el tiempo es un regalo o una maldición. – Dijo Celeste.
        ¿Usted ha viajado realmente en el tiempo? – Preguntó Vera ansiosa.
        Sí, fui al pasado, al año 1963, en el año 1968 descubrí mi capacidad de viajera en el tiempo, quería salvarme a mí misma, pero no fue lo que esperaba, realicé seis viajes en tan sólo una noche, cada viaje nos afecta, es decir, los viajes perturban y lastiman nuestro cerebro, debí esperar más entre viaje y viaje, pero la ansiedad me ganó. – Dijo Celeste mordiéndose las uñas.
         Si no le incomoda, ¿de qué intentaba salvarse Sra. Arbe?
        Puede llamarme simplemente Celeste…Cuando tenía dieseis años salía del colegio y caminaba sola por las calles hasta regresar a casa, recuerdo que era una tarde del mes de mayo, llovía y debía de caminar ocho cuadras hasta mi destino, un automóvil se detuvo en una esquina, era un muchacho del colegio, él tenía dos años más que yo, se ofreció a llevarme, pero al llegar a mi domicilio él no frenó, subió la velocidad, me llevó a su casa y  fui atacada sexualmente por él, no pude decírselo a nadie que abuso de mí, en los seis viajes que realicé no puede revertir el ataque, hasta crucé miradas conmigo misma, y eso jamás debe suceder, es tremendamente peligroso verse a uno mismo, te puede llevar a la locura, o incluso a una pérdida total de la memoria. – Dijo Celeste.
        Lo siento, no debí preguntar. –
        No te preocupes, quise contarte porque viaje, a veces hay eventos que no se pueden cambiar, el universo protege ciertos eventos del pasado, o quizás soy pésima intentando cambiar los hechos, pero si fuera que el universo protege esos eventos creo que es porque ya estaba escrito, me refiero a que era mi destino ser abusada por ese muchacho.
        Necesito que me enseñé a viajar, por favor. – Suplicó Vera.
        Lo haré, debo enseñarte algo. – Dijo Celeste y levantó su falda para mostrarle sus piernas, tenía cortes cicatrizados.
        ¿Qué le ocurrió? ¿Quién le hizo eso? – Preguntó asustada Vera.
        Me lo hice yo misma, es el año en que viaje, 23/5/1968… Tenía miedo de olvidar a que año pertenecía realmente o el día que había viajado… Le explicaré con más claridad, cuando realizamos el viaje, en el instante del viaje mismo, es como tener convulsiones, cuando vamos al pasado nos genera un shock tan traumático que olvidamos a que año pertenecemos, los viajes al pasado borran nuestros recuerdos y los viajes al futuro generan exceso de recuerdos, ¿me entiendes? –
        ¿Creo que sí?... – Exclamó Vera confundida.
        Son reglas básicas de todo viajero en el tiempo, llevar consigo una foto, un recorte del periódico, algo que les recuerde a que año pertenecen realmente y que día han viajado, te daré un ejemplo, si yo viajara ahora a 1975, cuando desee regresar a mi presente quizás recuerde que realicé el viaje en 1980 pero no recordaré que día exacto viaje, por eso yo me escribía con una hojilla de afeitar la fecha exacta cuando quería regresar me bastaba con leer en voz alta la fecha escrita en mi piel… Cuando se llega en cuerpo y mente al pasado, el universo borra los recuerdos del presente de la persona, ya que son  hechos que ocurrieron en el futuro, pero no en el pasado al que viajaron, en ese tiempo no hay nada aún del individuo que viajó, el pasado se defiende a si mismo... En cambio cuando llegan en cuerpo, mente y espíritu al futuro, el sujeto tiene una sobrecarga de los recuerdos del tiempo que se saltó, si viajó del 1980 al 1990, el cerebro genera automáticamente 10 años de recuerdos, eso puede producir convulsiones y desmayos e incluso en el peor de los casos puedo quedar en delirio, o sea enloquecer. –
        ¿Y cómo se utiliza ese objeto que nos recordará a que año pertenecemos?
        Mi costumbre fue grabar en mi cuerpo con una hojilla la fecha a la que pertenecía, usted deberá llevar un recorté del periódico en uno de sus bolsillos,  porque si no correrá riesgo, el universo consciente de que algo está mal en el espacio-tiempo, corrige esa anomalía devolviendo al viajero a su tiempo original en el momento en que este recuerda a través del objeto que llevó de su presente, sino recuerda quedará perdido en el pasado o en el futuro. –
        ¿Cómo se viaja, Sra. Arbe? Intenté relajar mi mente, pero no lo logró. – Dijo Vera con tristeza.
        Le explicaré, tomé nota, va a necesitarlo. – Vera abrió su bolso y agarró un cuaderno, la observaba con atención mientras que Celeste explicaba.
        El cerebro de un viajero en el tiempo va muy rápido en sus pensamientos, tenemos una hiperactividad, siempre nos sentimos nerviosos o tensos, debe controlarse a sí misma, hay una condición especial en el cerebro de todo viajero en el tiempo que les permite conectarse con el tiempo y manipularlo, podemos manipular los campos gravitatorios del universo para viajar en el tiempo, es algo hereditario… usted debe elegir un objeto que represente el año en que quiere viajar, algo muy sencillo es una foto, en el reverso escribirá la fecha exacta y la hora exacta a la que quiere llegar, ese objeto nos lleva directamente al año que deseamos, a las 3 am el velo que divide los reinos, es más delgado, es la hora exacta para viajar en el tiempo, su capacidad especial es la de abrir un portal que la llevara a través del tiempo y espacio, un nexo, un punto donde el tiempo se detiene o quizás no hay tiempo, lo verá como un pasillo sin fondo,  es la línea temporal,  no olvide jamás el recorte de diario o la fotografía, porque si no podría quedar perdida en algo llamado tiempo muerto, es una especie de purgatorio para aquellos que no llevaron ningún objeto o escrito del año y del día exacto al que desean viajar…
        ¿No podría salir del tiempo muerto de alguna manera? – Preguntó Vera.
        No, el tiempo muerto es lo peor que podría sucederle. Siempre debe llevar dos objetos, uno que la lleve a la fecha exacta a la que viajara y otro que la regrese a su presente, le daré un ejemplo, mi mente manipulara los campos gravitatorios, abrirá el portal para conducirme al nexo, porque repetiré mentalmente la fecha a la que voy a viajar, pero si no llevo el objeto, lo que sucederá es que mi alma cruzara ese portal pero mi cuerpo no, mi cuerpo quedará en este año y mi alma quedara atrapada en el nexo, automáticamente se interrumpe el viaje y mi cuerpo queda en el año en que intenté viajar pero mi espíritu y mente quedaran perdidos y detenidos en el tiempo muerto, esos viajeros quedan para siempre en estado de coma irreversible.
        Si no llevo el objeto que me llevara a viajar en el tiempo corro riesgo de quedar en el tiempo muerto, y si me olvido el objeto que representa mi presente no podría regresar a mi año actual… No es tan complicado como creía. – Dijo Vera sonriendo.
        No se olvide de nada, escriba todo… Usted elegirá un lugar de la casa donde se sienta cómoda, se recostara y cerrara sus ojos exactamente a las 3 am, debe repetir constantemente la fecha a la que desea viajar mientras se visualiza cruzando un velo, escuchará una puerta abrirse, no se desconcentré, comenzará a ver un túnel, en el fondo del mismo verá una luz, atraviese ese túnel, son los pasillos del tiempo y del espacio, la línea temporal … Le daré todas las instrucciones necesarias la ayudaré a viajar al año que necesita, realice un primer viaje que sea de corta duración, para adquirir la práctica. – Dijo Celeste bebiendo té.
        ¿Entonces es cierto que somos brujas naturales? ¿Qué podemos abrir portales?
        No, no somos brujas, en nuestro linaje hubo quizás alguna bruja, sabe que en esta ciudad habita una antigua cofradía hace muchos años, pero no somos brujas, hemos nacido con una condición mental y espiritual diferente, o  quizás el universo nos eligió o por error nos dio una conciencia, o un subconsciente elevado, aunque según parece nuestro cerebro presenta alguna anomalía.
        Muchas gracias, Sra. Arbe, no sabe la inmensa ayuda que acaba de  brindarme, estaré agradecida de por vida. – Dijo Vera, Celeste la abrazó.
        Cuídese Srta. cuídese mucho. – Exclamó Celeste.
        Lo haré, mi intención es buena, quiero salvar la vida de mi madre.
        Debe saber que ciertos eventos del pasado no pueden cambiarse.
        Lo mismo me dijo la gitana.
        Mi hijo Tomás heredó esta condición,  no quiero que se entere, no quiero que padezca como yo. – Dijo Celeste, Vera tomó sus manos.
        Tranquila Sra. Arbe en mi ha encontrado una amiga fiel, yo estaré agradecida de por vida con usted por enseñarme a viajar en el tiempo.
        Percibo en ti una gran fuerza interior, se nota que eres una chica especial, me recuerdas a mí misma, no te preocupes Vera que lograras viajar en el tiempo, es una experiencia que no hace sentir completos, seguramente antes de saber que eras una viajara te sentías confundida, triste y en ocasiones vacía por dentro, y créeme que te entiendo muy bien. 
        Si me siento aún de esa forma, ¿Cómo lo sabes? –
        Todos los viajeros en el tiempo pasan por esa etapa, una vez que realices el primer viaje esos sentimientos comenzaran a irse y te sentirás mejor, ese vacío ya no estará nunca más, se siente aquí, en el corazón. – Dijo Celeste poniendo su mano sobre el pecho...

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