sábado, 2 de junio de 2018

5 Tomás va a ver que pasa del otro lado de la puerta


Tomás caminó con pasos lentos en dirección a la puerta, en la oscuridad se tropezó con su gato sin caer y en el tambalear lanzó al suelo uno de los cuadros colgados en la pared.
- Sé que está ahí…  ¡Por favor! -  Dijo la voz.
Tomás llegó a la puerta, observó por la mirilla y vio a un hombre vestido con tapado negro cruzar el jardín delantero, la mujer que pedía ayuda gritó con todas sus fuerzas – “¡Va a matarme!”. Tomás tembloroso tomó las llaves e intentó colocarla en la cerradura, fue entonces que los gritos desgarradores de la mujer comenzaron a aumentar, estaba siendo atacada del otro lado de la puerta, Tomás corrió al teléfono para llamar a la policía, pero no estaba en la mesa lo había lanzado al suelo cuando se tropezó con su gato, lo buscó en las penumbras mientras que la mujer gritaba y suplicaba auxilio, cuando logró encontrar el teléfono notó que el cable estaba roto, los gritos cesaron.
Ahora reinaba un silencio nefasto y escalofriante, fue hasta la puerta con pasos lentos, no se escuchaba nada, posó su ojo en la mirilla,  no había nadie, tomó las llaves y las colocó en la ranura, ¿Cómo era posible que ningún vecino hubiera llamado a la policía? Se preguntó,  luego pensó en que quizás el asesinó aún estaba ahí del otro lado y dudo unos segundos en abrir, pero posiblemente la mujer seguía con vida, suspiró hondamente y al fin abrió la puerta, una mujer de mediana edad cayó desplomada boca abajo junto a él, su cabello rubio estaba rojo, su cuerpo semidesnudo estaba salvajemente acuchillado, Tomás se inclinó, tomó su muñeca inerte para verificar si estaba viva, ya no tenía pulso, cuando alzó su mirada notó al hombre con tapado negro correr hacia él por el jardín, intentó cerrar la puerta pero el cuerpo de la mujer no lo dejaba se interponía atravesada en la puerta, entonces lo empujó hacia afuera y cerró dando un portazo, el asesino golpeaba con fuerza intentando derribar la puerta, - “¡Abre maldita sea!”-  Gritó el asesino.
Tomás encendió la luz y corrió a la cocina donde tomó un cuchillo para defenderse, el hombre dejó de golpear, la luz se cortó repentinamente en la casa dejándolo vulnerable ante la oscuridad.
Tomás caminó por la casa buscando su teléfono celular, lo había dejado seguramente en el sofá, tanteando los muebles logró sentarse, en el silencio absoluto y en la más completa oscuridad escuchó – “Necesito ayuda”.  Tomás se exasperó. Tomó su celular, y con la luz de su móvil iluminó la sala, no había nadie, una respiración junto a él lo sobresaltó, no quería iluminar hacia allí, sabía que alguien estaba sentado a su lado, lo sintió en los cojines, tomó valor para iluminar a su costado, y al hacerlo había una mujer rubia completamente ensangrentada sentada a su lado que lo miraba entre sus cabellos ensangrentado que cubrían su rostro – “Ayuda”-  Exclamó, el teléfono se le cayó de las manos, se levantó del sofá e intentó correr pero tropezó, la mujer se acercaba cojeando y estirando sus brazos repitiendo sollozante -  “Tomás ayúdame”. Ella en cada paso que daba dejaba huellas de sangre, Tomás preso del pánico la observaba desde el suelo iluminándola por momentos con su teléfono móvil mientras intentaba llegar a la puerta, donde se desmayó preso de un ataque de pánico.



Para saber que pasó con Tomás Arbe Sigue el siguiente enlace


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