viernes, 15 de diciembre de 2017

“En la madrugada” Cuentos Sombríos




“En la madrugada”
de: Cuentos Sombríos "50 Cuentos de terror"



Recuerdo que aquella noche me recosté en la cama, sintonicé la radio novela de la diez como todas noches, eran los últimos capítulos, siempre tejía escuchando  el programa cómodamente en mi cama, hacía cuatro noches que había enterrado a mi amado esposo, aún no lograba conciliar el sueño y mucho menos pasar mis noches sin su presencia después de haber estado casada durante treinta años, lamentablemente no tuvimos hijos y cada día me siento más sola, aún las almohadas conservan su perfume, recuerdo que me dormí cuando comenzó el himno nacional en la Am, casi siempre me dormía escuchando la radio para no sentirme sola. El timbre de la calle me despertó, miré el reloj en la pared, eran las 4 de la madrugada  ¿Quién podría llamar a esta hora?  Bajé lentamente las escaleras, a esta edad tan entrada uno pierde un poco la movilidad física, me dolían las rodillas desde hacía días, noté que la puerta se sacudía un poco, ahora golpeaban con los puños desesperadamente, eso me asustó, entonces me paré junto a la puerta,
- ¿Quién es?- Pregunté asustada con la voz temblorosa.
- Abran por favor es urgente.- Me respondió una trémula voz suplicante y femenina.
No supe bien que hacer, seguramente era alguna mujer a la que perseguían o querían robar, la calle está cada vez más peligrosa, pensé que si la dejaba entrar para que se resguardara podrían ingresar a mi casa también. Entonces intente llamar al 911 pero el teléfono no tenía línea, mientras tanto la voz del otro lado de la puerta repetía ahora gritando con desesperación – Abra señora, abra la puerta. - Di vuelta la llave y exclamé, -¡Entre rápido!
Era una mujer joven de cabello largo, llevaba puesto lo que parecía un vestido de luto,
- ¿Qué le ocurrió señorita? - Le pregunté.
-  Ya estoy bien, necesito llamar a un taxi, muchas gracias por abrir, me hizo las cosas más fáciles.- Dijo ella.
- ¿Desea una taza de té? El teléfono no funciona, pero puede pedirle algún vecino que llame a un taxi.- Le dije, la mujer se sentó en el sillón del living.
- ¿En qué puedo ayudarla?.. ¿Qué fue lo que le ocurrió que llamó con tanta desesperación a mi puerta?- Pregunté.
- Usted me ha llamado a mí, yo caminaba por las calles como cada noche y escuché su voz cuando me encontré fuera de su casa.- Me dijo.
- Escúcheme bien señorita si esto es una especie de broma de mal gusto le pido que se retiré en este momento de mi casa.- Dije molesta
- Suplican por mi presencia y acuden a mí pidiendo consuelo y luego me tratan con malos modales, sepa usted que no es mi culpa lo que sucedió con su marido.- Dijo ella.
- Necesito que se marché ya de mi casa no es bienvenida ¿Qué sabe usted de mi marido? ¡Fuera!- Grité.
- Su marido murió de un infarto hace cuatro noches, la conozco muy bien…Debo decirle algo muy importante Antonia. - Dijo ella con su rostro apacible.
- ¿Cómo sabe usted mi nombre? No la conozco.- Le dije.
La mujer sonrió,
- ¿Es que no se da cuenta? es su hora vine a buscarla.- respondió ella, su risa inundó de terror el fondo de mi alma, entonces subí las escaleras mirándola de a ratos, cuando llegué a los alto, la mujer dijo en voz muy alta,
- No sienta miedo dulce anciana.-  
Recorrí el pasillo que se comunicaba con mi cuarto,  cuando ingresé a mi habitación vi mi cuerpo, estaba acostada boca arriba y mis ojos estaban abiertos, había muerto casi sin darme cuenta, junto a  la cama el frasco vacío de píldoras, no podía seguir viviendo sin mi amado esposo y la muerte tocó mi puerta esta noche.

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