martes, 5 de julio de 2016

“La habitación de los payasos” L.C.D










“La habitación de los payasos”
Escrito por: L.C.D
De: "Muertos" Cuentos de terror


Sara necesita juntar dinero para poder ir a la universidad, entonces decidió trabajar como niñera, tuvo la gran suerte de tener sus primeros niños para cuidar, dos días después de colocar carteles en la escuela, era una noche de viernes, fría y se aproximaba una tormenta, la señora que la contrató le dejó una lista donde detallaba los cuidados que requerían sus tres niños, le dice que por ningún motivo deje a los niños solos, le facilita un numero telefónico por si surgía algún problema, aquella noche tenía una cita con su nuevo novio e irían a una fiesta, la mujer estaba divorciada.
Sara había cuidado a sus hermanos menores y su mamá acababa de tener un bebe, se sentía bien cuidando niños y necesitaba el dinero, les dio de cenar y jugo un rato con los niños con algunos juegos de mesa mientras dormía al bebe en sus brazos, luego cuando se durmieron, Sara recorrió la casa para asegurarse de que todo marchaba bien, pero este lugar tenía algo que la aterraba, ya que el padre de los niños había ido recopilando una colección de payasos, juguete de varios modelos, payasos que compraba en los diversos viajes que hacía debido a su trabajo, y aún pese a estar separado de su esposa le seguía enviando de estos muñecos a sus hijos, los payasos eran su obsesión y el cuarto de juegos estaba repleto de estos horribles muñecos de diferentes colores y tamaños, Sara los observó por unos instantes cuando fue a dejar algunos juguetes que habían utilizado, en un momento al darle la espalda escuchó como si alguien diera un tenue suspiro, giró asustada al ver la ventana del cuarto abierta la cerró. mientras bajaba las escaleras escuchó un estornudo, volvió a ver a los niños que dormían plácidamente entonces abajo.
La noche se presenta con normalidad, mientras leía junto a la ventana a la calle un relámpago estalló, Sara se sobresalto, la lluvia comenzó a caer, de repente le pareció escuchar que alguien corría arriba, al ser un piso de madera se escuchó como pasos fuertes, el bebé comenzó a llorar en su habitación, Sara fue a asistirlo, intentaba consolarlo, pensó que quizás el estruendo del relámpago lo había asustado, el niño no dejaba de llorar. Se sentía incomoda, pues frente a la habitación del bebé estaba el cuarto de juegos con todos los muñecos con forma de payaso, sentía que aquellos ojos de plástico o vidrio la observaban fijamente mientras trataba de consolar al bebé, una pieza de estos muñecos en especial le provocaba espanto, un muñeco terriblemente realista y de un tamaño casi como el de una persona, este se encontraba sentado en una mecedora, la niñera pensó en quitarlo de ahí, pero no quería ni tocarlo, entonces cerró la puerta para no verlo más.
Sara tras intentar que el bebé se durmiera y no lograrlo decidió llamar a su madre para preguntarles si había dormido la siesta más tiempo del debido y si le dio el biberón que le correspondía antes de irse a la fiesta. Estaba desesperada por el incesante llanto de la criatura. La madre le indica que no existe motivo por el cual el niño deba llorar tanto, que en todo caso le de un poco más de leche y trate de dormirlo meciéndolo mientras descansa sobre la mecedora que esta en el cuarto de juguetes, su padre solía dormirlo meciéndolo en la silla y al niño le había quedado la costumbre.
Como el bebe lloraba demasiado Sara lo deja en la cuna y va a abajo para poder escuchar bien a la señora.
Sara le pregunta si puede retirar de la mecedora el payaso nuevo y le pregunta donde debe dejarlo, la madre desconcertada le pide que le de la descripción del muñeco que esta sentado en la mecedora, la niñera le dice que es un payaso de gran tamaño, vestido de celeste y negro, sin mediar más palabras y profundamente preocupada la madre de los niños le dice a la niñera que despierte a sus hijos y que todos corran de inmediato y crucen la calle hasta la casa de sus vecinos, que ella llamaría al 911, le explicó que hacía un tiempo que no recibía los muñecos que ex esposo le enviaba a los niños y mucho menos había comprado un payaso de esas características y que probablemente se trate de una persona disfrazada, ella tenía puesta una orden de restricción en contra su ex marido, le gritó por teléfono que se apresurara que ella la llamaría de nuevo.
La niñera asustada sube las escaleras corriendo, el bebé parece haberse dormido, ya no se escuchaba su llanto, va hasta el cuarto de los niños más grandes y los despierta, les dice que corran a la casa de los vecinos que ella los sigue detrás, les suplica que no hicieran ruido, Sara va hasta el cuarto de bebé y nota que la puerta de la habitación de los payasos estaba entreabierta y el bebé no estaba en su cuna, se sentía realmente aterrada, tanto que sintió su corazón latir en sus oídos y le temblaban las piernas, tomó coraje y abrió del todo la puerta del cuarto de juegos, lo que vio la dejó un estado de pánico y el payaso estaba con el bebé en los brazos meciéndolo, el bebe dormía plácidamente, ella le suplicó que le devolviera el niño, lloraba desesperada, Sara le preguntó si era el padre del niño y el hombre respondió con un movimiento de cabeza afirmativo, el hombre vestido de payaso la observaba sin decir palabra alguna, dejó al bebé sobre los almohadones del sillón y extrajo de su disfraz un cuchillo, se acercó a la chica lentamente, Sara no sabía que hacer pero decidió correr por su vida, cuando estaba a punto de llegar a al puerta el niño más grande que tenía ocho años la noqueó dándole un golpe con su palo de hockey, su padre bajaba las escaleras, acarició al niño en la cabeza tomó a Sara de los cabellos y la degolló.



Cuando la madre de los niños llegó a su casa, notó que junto a la puerta había un charco de sangre, desesperada subió las escaleras, fue al cuarto de su hijos pero no los encontró, la la puerta del cuarto de los payasos estaba cerrada, temblorosa giro el picaporte y abrió parada en el umbral sus ojos no podían creer lo que estaban viendo, la niñera yacía sentada en la silla mecedora, estaba ensangrentada, había recibido múltiples puñaladas, y golpes como si hubieran jugado con su cuerpo, pues tenía en la frente clavados los dardos que se usan para practicar tiro al blanco, colgado de su cuello leyó una nota que decía “Nunca más volverás a ver a los niños” La mujer dio un desgarrador grito de terror mientras se escuchaba el sonido de la patrulla policial.










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